SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

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domingo, 23 de junio de 2019

Capucha







Capucha de organza -realizada a mano- con rejilla anterior que cubre todo el rostro.





Ocurrió que tras acabar el burqa, me apeteció mucho seguir agujereando tela con punzón y recogiendo sus hilillos en una especie de vainica que forma una rejilla. 

Hice la vainica en un gran retal que sobró del burqa, organza, y fui ampliándola con forma redondeada, hasta que llegué a un borde de la tela deshilado que me paró. El resto tenía forma ovalada salvo por ese lado.

Dejé descansar la vainica rejilla y anduvo rodando por el estudio mientras daba vueltas a qué hacer con ella. Pensaba en algo que tapara la cara, pese a la transparencia del tejido y lo que deja ver la propia rejilla.






A comienzos de abril estuve ya segura e que quería hacer una capucha donde se insertara la rejilla en la zona de la cara.
El patrón para hacer la capucha lo encontré en El Baúl de las Costureras, en el post "Capucha: trazado básico" de  Maria Elena Garcia Guanaguanay, del 9 de diciembre de 2011: a ella le agradezco que me facilitara el trabajo con tanta exactitud y perfección. Siguiéndolo se hace perfectamente una capucha, cosa que me parece utilísima.


Al patrón de María Elena, le añadí el pico superior de la cocorota porque me apetecía y conjugaba con la idea de mi capucha con rejilla.  



Tuve que hacer un par de virguerías de las que me siento muy orgullosa y con las que he aprendido mucho: añadir tela al borde de la rejilla que se cortaba abruptamente, y seguir haciendo la rejilla allí hasta alcanzar la forma ovalada del resto.




Y hacer la pieza delantera, donde se inserta cosida la rejilla, que se une al resto de la capucha. (Todo con sus rematitos y cien mil orillados,pues esta tela se deshila con rozarla).



Luego me puse la capucha para enseñársela a mis compañeras de trabajo, con gran juerga y algún que otro susto. Me hubiera gustado atender así ese día, y permiso me dio mi superiora -cualquier día nos vamos de Carmen Miranda al curro-.


Ese día una de mis compañeras tomó está foto que de inmediato me recordó a las pinturas de Hammershoi, que publiqué tan silenciosamente como parecen moverse las mujeres de sus pinturas.



viernes, 10 de agosto de 2018

Del burqa





Como una obra más, he cosido un burqa a mano durante bastante tiempo. Lo he hecho consciente del punto de fricción que esta prenda de vestir presenta en nuestro mundo, ahora, y más consciente a medida que he ido buscando documentación -imágenes en la red- y publicando lo que iba haciendo.



El burqa lo conocí personalmente, me confronté admirada a él, en una exposición sobre Alejandro Magno.

De ahí supe su antigüedad, muy anterior a su actual significación religiosa, y a nuestro escándalo occidental.

Según me explicó un arabista, en su origen fue el atuendo de las mujeres del desierto, que, como los actuales beduinos cuyas ropas  no molestan ni escandalizan a nadie, van muy cubiertos para evitar la exposición al sol y preservarse del calor. Cuando estas tribus se asentaron en las ciudades, conservaron con orgullo su atuendo y el llevar el rostro tapado.

Al mismo tiempo me asombró de aquellos burqas de la exposición sobre Alejadandro Magno,  su belleza y cerrazón: los burqas que se presentaban en la exposición me desafiaban por su impenetrabilidad, precisamente: me imponían por ser barreras.



No deseo polémicas, las consabidas y fáciles polémicas occidentales sobre imposición, patriarcado, posesión, religión, borrar la identidad de la mujer, etc.


La polémica para mí está en nuestra mirada occidental, en nuestro juicio y en nuestros muchos prejuicios y la agresividad que vertemos hacia esta prenda, y en quién los promovió y promueve y sostiene.

La polémica y el escándalo para mí están en nuestra cerrazón mental, en la manera en que nos acomodamos a tópicos y pensamientos hechos, ya dados por otros, a no querer pensar más allá ni buscar estados de pensamiento y comprensión que no sean el extremismo y la confrontación.

El único punto que valida el uso o no de una indumentaria, es la libertad de elegirla, y eso es cosa de cada cual, muy mediatizado, como sabemos, por el medio. 


Como nos pasa en "occidente" con nuestras costumbres, vestimentas, modas, maneras devivir y neuras, no más. También muy mediatizadas, absurdas mil veces, e impuestas por publicidad, contagio, y mil medios visibles o no tan visibles. Solo hace falta echar un vistazo a una revista de moda, a un semanal, a la propia red, a nuestra manera de vivir.


Con esto quiero decir que nosotros también tenemos muchos burqas, mentales y físicos, sobre los que deberíamos posar nuestra mirada y reflexionar, y no mirar tanto a "los otros" señalándoles con el dedo.



Así en las redes, desde que me he interesado en Pinterest por el tema del burqa y sobre todo, desde que publiqué la entrada anterior con la imagen de la rejilla, he recibido cientos de visitas inusitadas en este blog, continuas y  extrañas. Y más de 500 solo en la citada entrada, cosa absolutamente extraordinaria en este lugar.


Visto lo cual, he llegado a considerar el burqa  como una  cómoda casa transportable que evita miradas y juicios impertinentes, de otra forma insoslayables, de otros machos y hembras. Una manera de eludir  la multipropiedad.



domingo, 1 de julio de 2018

Rejilla










Aún no tengo claro cómo se ve el mundo a través de esta rejilla. Cómo se camina desplazando la mirada tras ella, los ojos agazapados al encuentro de.


No es una experiencia muy distinta a la de nuestros velos, hoy en desuso pero no desde hace tanto tiempo,  que por curiosidad e interés por ese atavío sí he usado alguna vez.

Y similares a las celosías de ventanas, no solo usadas en conventos.




Aún en construcción e irregular, seguiré con la labor -que se suele calificar de "femenina". Allá quien se pierda sus goces-.

Hilo de algodón y de seda sobre organza. 7 x 17 cm. tamaño máximo.




viernes, 1 de junio de 2018

Sombrerito






Sombrerito de organza en doble capa, tipo casquete.

Vista frontal




Vista lateral




Vista posterior 

un poco desviado del eje, y con asuntos pendientes para su finalización.






   


El sombrerito es parte de un conjunto más grande, un atavío o indumentaria o vestidito. 

Llamémosle vestidito.

                            Vestiditos: es lo que ando haciendo desde hace meses.


Podría llamarlo "textiles" y quedaría muy bien, pero me gusta más decir que hago vestiditos, pues recoge la ilusionante parte de poder vestirlos, meterse dentro de lo planificado y hecho  realidad sólida, momento en que "la obra" adquiera su forma, la que se planificó. 



Hace muchísima ilusión, tanta como  jugar con muñecas siendo  niñas  y muchísima más que el actual ir de tiendas y probarse media tienda. Se parece más a jugar a muñecas que al shopping, pues es mucho más íntimo y tiene el aspecto del juego, la creación, la proyección de deseos.


En el shopping diría que el deseo que está en juego es la búsqueda e imposible caza de una imagen ideal que no siempre (casi nunca, nunca) es la propia, pues está muy (totalmente) mediatizada (dirigida) por los cánones de belleza y corrección ajenos y por la imagen que ya nos ofrece (impone) la publicidad de la marca ("Pues a mí no me queda como en la foto del catálogo"). Es el deseo de otros lo que está en juego en el shopping.

¿Quiénes son esos otros?: mira alrededor.





viernes, 25 de mayo de 2018

En mayo, las flores en La Fontanería








Escaparate de La Fontanería , con las flores de organza 
objeto de una entrada anterior puestas amontonadas 
en una de las baldas del armario del abuelo 
de la creadora de esta local tan encantador, Vane.

En el estante inferior asoman cajitas de cerillas pintadas por Pepe Rodríguez, Pepe Pin, uno de los habituales de La Fontanería. 

(Para quien no le conozca, el prolífico creador Pepe, está ahora inundando La Fontanería con sus dibujos -originales, nada de fotocopias- a un ritmo vertiginoso, y tras una serie infinita de gatos, Vane está ahora cubierta de gallos de Pepe).












Me ha encantado colocar aquí las flores, más o menos tiesas sobre los alfileres que las atraviesan, y extendiendo sus antenas de sedal monofilamente acabadas en abalorios. 



Foto de detalle, cortesía de Vane, como el resto de las fotografías del post.


De paso he visto allí en Ca Vane o La Fontanería, una hermosa y muy sencilla instalación de una arquitecta paisajista, con cuyo nombre no que he quedado, vaya. Y he tenido una buena conversación con Vane, sobre muchos temas: 


Nuestro compartido rechazo a toda la palabrería con que los terribles pesados autodenominados muy correctamente comisarios insisten, aún, sí, tras tanto años de vaciedad, insisten, digo, en "vestir" las exposiciones, a veces tan vacías como sus palabras, palabros,  palabrejas, y oscuros textos para fingir y autoengañarse de que se dice algo altamente interesante e intelectual, y que es esa la razón excluyente de su ilegibilidad e imposibilidad absoluta de comprensión, cuando no se dice absolutamente nada. Y la responsabilidad de los artistas -llámese también bajada de pantalones, añado yo por mi parte- de aceptar semejante jueguecito manoseado.


Su gusto por haber presentado El entusiasmo de Remedios Zafra, y el gratísimo recuerdo que ella le ha dejado, impacto incluso, por su cercanía y afabilidad, entre otras muchas cosas. 

Al mostrarme Vane obras hechas por ella, con técnicas que aprende ella misma y enseña en un taller, me relata aspectos de ese taller que me conmueven por cómo en ellos intenta hacer aflorar, por la vía de la creatividad, emociones y recuerdos personales y colectivos, y entendimiento de los mismos de los que allí acuden.

Nuestro mutuo cansancio y rechazo ante la "obligatoriedad" de estar continuamente exponiendo, que no consideramos en absoluto necesaria, sino contraproducente -yo no soy un productor de nada-, y las expectativas que se crea el entorno acerca de nuestra actividad plástica, como si solo viviéramos para eso y de eso, como si solo hiciéramos lo que ya hemos hecho y conocen y no entendieran que queremos llevar a cabo otras prácticas y que nos importa un pito que valoren más el dibujo que hice que el vestidito que hago.


Las exposiciones que promueve Vane en su Fontanería son muy variadas, de gente con prácticas muy diferentes, lo que resulta muy refrescante frente a la actitud habitual expositiva de "tener una línea" y unos artistas y una marca y todo eso que resulta aburridito y poco creativo.

A partir de estas exposiciones los artistas o artesanos que allí exponen suelen hacer también talleres de lo que ellos saben o desean mostrar, incluso intuyéndolo.

Y los otros diversos talleres que ella imparte.

Todo esto se puede consultar en su web, www.lafontaneriacrea.es, y mirando en su sección "contacto" dónde está el local, y cómo conseguir información de sus actividades por mail o redes sociales.


sábado, 19 de mayo de 2018

Caja con flores


He metido las flores que hice el año pasado en una caja de cartón para transportarlas todas juntas, sin perderlas por el camino, a una pequeña movida expositiva o decorativa en Ca Vane.

Las flores, más de ochenta, hechas con capas de distintos colores de organza recortada y cosida en dolorosas torceduras para los humanos, ni por los abalorios e hilos que llevan pesan, y por eso se vuelan y pierden por ahí. Solo el alfiler que las atraviesa las retiene un poco de su ímpetu al vuelo.





El alfiler que llevan no es por sadismo: las sujetaba a la pared del estudio donde han permanecido colgadas mientras las hice hasta ahora, que se van de paseo a ver mundo y airearse.


Mientras colgaban allí, tuve la idea de hacer con hilos un vestido engarzándolas, pero no resultó el asunto y lo deseché. Ahora tengo otra idea para ellas, que ya he empezado a realizar, pero pueden irse unas semanas hasta que las necesite.






En la caja están amontonadas por capas, y al verlas así, todas apelotonadas, me gustó su aspecto visceral,  y las saqué estas fotos -y ya de paso le muestro la idea a Vane-.





Me temo que algo en la cámara les ha sacado tremebundos brillos rococós. No son tan pomposas, no. No son como señoronas de Ingres, no son madames recibiendo en su salón: son así, flores, mi señor, solo flores. Son.


jueves, 1 de mayo de 2014

coraza-corsé




Esta especie de gran pajarraco es una coraza-corsé realizada con cordel anudado, madera y ramas de chopo, a lo largo de varios meses. Talla XS.


A falta de algunos remates y los ajustes definitivos al cuerpo para el que lo hice -la talla xs- está ya acabado, pues cumple con su doble objetivo: ser coraza protectora y ser corsé aprisionador del cuerpo.



Parte exterior extendida de la coraza-corsé, sobre la mesa de operaciones o disecciones.


El trozo de madera central protege la zona superior del pecho. Las ramas tienen la función de costuras y ballenas rígidas del corsé y coraza. Las alas laterales son la parte correspondiente a la espalda, donde la coraza se cierra sobre con las típicas cuerdas cruzadas de corsé.



Vista del acogedor interior también desplegado.



Detalle: parte inferior, vista desde el interior, correspondiente al pubis.



Detalle: zona lateral, entre dos nudosas ramas de chopo, y zona de la espalda a la izquierda.



Detalle de la zona central.





Detalle dela zona lateral, que protege las costillas de la parte izquierda del cuerpo.


El impulso para hacer esta obra surgió del viejo deseo de trabajar con cuerdas y hacer algo tridimensional con ellas, unido al conocimiento de los pectorales ornamentales papuas, de Nueva Guinea, realizados con colmillos de verracos y cuerdas o fibras similares.

Obvié el uso como adorno del pectoral y quise hacer un artefacto defensivo del cuerpo. Para darle la solidez defensiva que requiere un armadura o coraza, ingenuamente utilicé cuerdas anudadas. En ocasiones los nudos parecen bubones pestíferos, malignos quistes de inesperado y temible crecimiento, que quizá tengan una función disuasoria ante un posible ataque al cuerpo acorazado.

Y toda esta presunta solidez y cierre puede venirse al traste si cualquiera de las ramas nudosas, quebradizas en definitiva, se rompe.. porque nada es definitivo ni definitivamente nos defiende.

Y como toda coraza nos aisla el cuerpo del exterior, y lo encierra y aherroja, y lo cierra y oprime y constriñe, le di forma de corsé femenino, con sus cuerdas cerrando todo por la espalda, y manteniendo el cuerpo en una rigidez que no es la suya natural.

Cuerpo que ha de soportar el encierro y el peso de tantas cuerdas.



Para trabajar con el cordel y hacerle todos los nudos, a fin de darle flexibilidad y deshacer su superficie lisa, como encerada, cada cabo utilizado recibió un abrasivo tratamiento con un estropajo de níquel (alias "nanas"), que conseguía volver a sacar las fibras a la superficie. 

Este tratamiento produjo un polvillo que fui recogiendo en un recipiente para posibles usos posteriores. El nanas quedó hecho trizas, claro.

Al final fueron casi 12 carretes de cordel de 100 gramos -no se indica su longitud- sin más instrumentos que tijeras, el nanas mencionado y mis manos y el tiempo. El resto son todo nudos, anudamientos, atadijos. Sin fraude.

domingo, 12 de enero de 2014

montaña





la montaña (2014)
Vilanos de diente de león / corteza de castaña de indias
4,5 x 4 x 2,8 cm. aprox.















No recuerdo ahora qué consideraciones me estaba haciendo acerca de la perdurabilidad de estas obras, al hilo de la observación que alguien me hizo recientemente sobre que si están hechas con materiales vegetales serán perecederas.

A eso sumo su fragilidad.

Y es que 
como dice Pilar Rubio Montaner
a pesar del viento   a pesar de todo


 Por eso continúo haciendo estas obras, que no perdurarán, como yo.



martes, 26 de noviembre de 2013

Nido / nest




Nido 
materiales vegetales
5 cm. alto x 8 cm. diámetro -muy aprox.-






Las ramas las recogí el otoño pasado o el anterior, en un sitio junto al Duero. Entonces chorreaban.






La pelusa de chopo la recogí hace dos primaveras -la pasada apenas cayó esta pelusa por donde yo vivo -el viento la dispersó antes de caer al suelo-

Estaba metida en las cápsulas secas, algunas ennegrecidas, otras semiabiertas.




Lo hice así a imagen de un nido que recogí en mayo pasado tras una ventolera. Caído boca abajo sobre el asfalto, me dije al recogerlo que era un nido recién hecho, por la presencia de la pelusa, que sale de las cápsulas por esas épocas; 

pero hecho quizá con pelusa de otro lugar, o bien recogida picoteando las cápsulas y sácandola desde las ramas más altas de los árboles -esa primavera pasada aquí apenas se vió pelusa de chopo.


Y lo hice porque una amiga quería un nido, y no tenía ninguno que darle.

A ella le agradezco que me diera el impulso para recordar tantas cosas  al hacer este nido abrigado.

jueves, 1 de agosto de 2013

Bosquecillo de vilanos / dandelions



estoy encantada con este artefacto que me han hecho los diletantes en medio de la caló soberana:






Se trata de un bosquecillo de vilanos de diente de león, pegados por sus semillas -lo de abajo más gordito- a un trozo de corteza de árbol -de platanus or plátano ornamental-


Mide muy poco, jeje.´Algo menos que como se ve en estas fotografías.




Lo he guardado muy contenta en una cajita de cristal.

Me chiflan estas chuminaditas que me hacen los diletantes, tan callando

(me han prometido que me harán otros...
vilanos sin semilla bailando sobre un hilo)


miércoles, 31 de julio de 2013

Hebras, fin del proceso







Hebras. Finalizado
88 x 55 x 4,8 cm. aprox.

Empecé en mayo a hacer esta obra. La dejé en un estado que se puede ver aquí, con todo el proceso, y su sentido: el poema "Hebras" de Belén Artuñedo.



HEBRAS SUELTAS

Debe de haber una forma razonable de sentirse bien,
así ha sido siempre con las pequeñas cosas de uno
que aquí están, muy fieles, muy presentes,
arropando inmutables los días.

Además mañana pagaré nuestros recibos:
lo que cuesta vivir. Sin embargo, soy consciente
de que quien no pueda pagar
será futuro pasto de desgracias que, al menos,
por ahora, no pueden ser las mías.

Acotando lo nuestro, puedo incluso abrir los ojos tranquila
y pensar que todo va a ir bien, que este toque de queda
para acudir al refugio, sólo me lleva hasta casa,
donde la lluvia limpia el tiempo que nos ha tocado vivir,
ése que siempre se queda en el umbral.

Las noticias que sesgan la vida de los otros cada día
no consiguen derribar la puerta, aunque yo intento
abrir bien los ojos y sumirme en sus tragedias.
Todas las gasas, que vendan mi corazón, me abrigan.

Debe de haber una forma de sentirse bien.
Con cicatrices.
La fragilidad rasgada
y sus hebras sueltas.
Belén Artuñedo Guillén
Poema inédito para un cuadro de Casilda. Mayo 2013
Saqué los hilos de gasas grandes, uno a uno. Los teñí. Los pegué en el papel hasta taparto, cuidando que no se enredaran salvo fuera del papel, arriba y abajo del mismo.
La he tenido en el estudio desde entonces...... pero me parecía          sosa.

Ayer decidí plegar el papel del que cuelgan los hilos haciendo ondas. Los hilos siguen la ondulación como las pequeñas corrientes de los ríos, como el agua, quiero imaginar 

Algunos hilos no siguen esas trayectorias, libremente siguen su curso. 

Como los ríos. Nada es controlable, como en la vida.

y eso me gusta

y esta es mi forma razonable de sentirme bien. Arropándome en las pequeñas cosas, cotidianas.


domingo, 9 de junio de 2013

Vilanos de diente de león / dandelion



Hemos estado unos días dibujando con lápiz de color los vilanos de diente de león.  Este es el resultado. Mide menos que un A-4

Jeje, son encantadores, y bastante resistentes pese a su frágil aspecto.




tienen mucha tendencia a arremolinarse.. da la impresión de que se pegan o quedan atrapados entre sí por el penacho.





Al arremolinarse se producen unos efectos de transparencias deliciosos. Este aspecto tengo que seguir trabajándolo.

Los pequeños con el penacho amarillo me encantan.

Continuaremos dibujando estas delicias diletantes


Aquí en natural size para pasearse por los vilanillos




Arsa!