SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

miércoles, 12 de junio de 2013

De cómo cazar un diente de león


Tras unos consejos muy bien dados por Susana Blasco, los diletantes se han lanzado a atrapar dientes de león lo más enteros posibles.



Este es el mejor procedimiento y su mayor logro hasta ahora en este terreno.

Frasco con tapa. Poner montañita de plastilina o similar dentro de la tapa. Hacerle un agujerito con un palillo. Encontrar el objetivo. Cortarlo por el tallo, insertar en tallo en el agujerito hecho a la plastilina. Tapar con el frasco. Transportar con cuidado.


Procedimiento similar, menos refinado y adecuado.

Frasco de cristal con tapa. Cortar el diente de león e introducirlo con cuidado en el frasco, a su caer.


En caja de plástico con solapa: el de abajo a su caer (se estrelló). El de arriba, atrapado por el tallo en el agujerillo de la solapa del cierre. Tampoco quedó muy entero, no.


  La ventaja de este procedimiento erróneo es que permite empezar a entender la estructura del diente de león sin deshacerlo. Y además, tiene su encanto.



Otros métodos de conservación, una vez se ha atrapado incorrectamente, o modos de guardar vilanos: 

En caja para conservar monedas, donde quedan algo aplastados y quietitos.

En caja de plástico con tapa y más altura: ahí están muy a gusto, moviéndose a su antojo y enredándose entre ellos (Arriba).


 Por cierto, que la finalidad de tanto darle vueltas a cómo atrapar y conservar un vilano, o lo que quede de él, es poder estudiarlo y dibujarlo y pasárnoslo bien.




Otras cosas que cazamos esta temporada los diletantes: 

Pelusas de chopo y otras especies, atrapadas a mano al vuelo: guardar en cajas, bolsitas o entre las hojas de un cuaderno.

Semillas volátiles: se recogen del suelo antes de que sean pisoteadas (ïdem sobre su custodia)

Plumitas de pájaros: se recogen por doquier con pinzas, pues suelen estar sucias y eso es poco higiénico. Aún no hemos encontrado el método para desinfectarlas correctamente sin que se volatilicen (la lejía las disuelve entre burbujitas, aunque esté rebajada con agua... no utilizar este método) 

y muchas más cosas sorprendentes que andan por ahí caídas o revoloteando.