SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

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jueves, 17 de mayo de 2012

"Esto no rima", presentaciones en mayo: Astorga y Madrid



El 18 en el Kavafis de Astorga





El 26 en la Taberna Encantada de Madrid

y seguirá y continuará

...

¡Oh! El Capital en movimiento es poesía.
dice en este libro Sergio C. Fanjul


y dicen además:
[..]

Dimito
porque la guerra cotiza en bolsa
porque el proxenetismo cotiza en bolsa
porque la esclavitud cotiza en bolsa
porque la represión cotiza en bolsa
porque la mentira cotiza en bolsa
porque el paro cotiza en bolsa
porque Dios cotiza en bolsa
porque la pederastia cotiza en bolsa
porque el hambre cotiza en bolsa
porque la sed cotiza en bolsa
porque la violación cotiza en bolsa


porque no dimiten,
yo
dimito.

JOSÉ NAVEIRAS
fragmento final de "Dimito"

[..]

Pero jugabais a no enteraros de nada,
NUNCA
bajasteis de vuestras atalayas
a ver cómo germinaba 
la indignación
de los que sufren los golpes
que asestáis a la decencia.

O quizás sí,
por eso vuestras palabras
visten uniformes azules
y los diccionarios que repartís
están tan llenos de odio
como vacíos de sentido.

[..]

ABEL APARICIO
fragmento del poema "Nuestras palabras y sus porras"
 

lunes, 6 de febrero de 2012

Ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos (Añada 2006)


Añada 2006 (ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos..)

¡Vaya añada la de aquel año!


Buscando unos papeles para dibujar, me he encontrado en el laberinto de carpetas que obstruyen el pasillo este dibujito de los diletantes, de allá por el 2006.

Lo anduve buscando hace meses al leer este poema de Txe Peligro (¡ay la paz química!):

Falta el aliento cuando se vive a la carrera,
entre el atentado y la fiesta, desde la guerra
a las pájinas del libro donde algún día dormirán 
estos poemas, falta el aliento y no basta el latido
de un pulmón para suplir de aire a esta hoguera.
Cre-pi-to, me consumo, y he aquí una brutal
metáfora de esta opresión: un yunque sobre el pecho,
y más abajo, las chispas que desprenden dos cuchillos
que se cruzan en mi vientre demandando medicinas.
Lexatin u Orfidal, la paz química se impone suavemente
en el sistema nervioso desbocado, se doman los caballos
en la entraña de la mente que tantas veces
se convierte en ese cuerpo al que le falta el aliento,
que vive a la carrera, y se queda exhausto,
sin resuello.
 Sergio C. Fanjul




No lo encontré. Ahora es una agradable sorpresa poder volvernos a reir de tal empapuzamiento de psicotrópicos.







Ya de paso, le dedico esta entrada a esa señora con no sé qué cargo en la Sanidad de Madrid (vicealgo, claro, que de eso no falte) por sus comentarios sobre los enfermos crónicos y lo que gastan los viejicos o algo así, que mejor no recordar sus palabrejas. (A nadie le gusta tomar estas zarandajas).

jueves, 10 de marzo de 2011

las palabras nunca fueron suficientes - Sergio C. Fanjul



Las palabras nunca fueron suficientes
y he aquí un pájaro negro
que despliega
sus alas
en mi pecho.

Palpo tu abdomen
tenso y convulso por el llanto
y comprendo que el lenguaje es zafio
y es inútil,
un juguete roto en nuestras bocas.

Si encontrara el verbo necesario
para encender una luz en tu cabeza.
Si existiera.

Que lo más tonto es perder algo
por el puro miedo de perderlo,
te diría.

Que entres por la puerta que se abre
y que disfrutes.
Que la vida está aquí,
en tu regazo,
y no en las crueles fantasías 
que te cuentas.

Y que dejes de llorar, 
cojones.

Poema de Sergio C. Fanjul, de su libro Otros demonios (KRK, 2008)





Oigo llorar a mi madre. Llora y llora desde hace un rato. Voy a verla y me siento a su lado y la abrazo el hombro y la acaricio el brazo y le pregunto por qué lloras, qué te pasa.

Oyes llorar a tu madre, y llora y llora y te acercas a ella y le preguntas qué te pasa, por qué lloras. Y te sientas a su lado y no entiendes por qué llora ni por qué sigue llorando por más que dices, por más que intentas distraerla, sacarla de sí y de su llanto. 

Y ellas lloran y lloran.

y no sabemos qué palabras decir, no sabemos detener su llanto.

y por eso me he acordado de este  poema de Sergio C. Fanjul, 

y que dejes de llorar, 
cojones.

(pero ¿le podría decir eso a mi madre? ¿no lloraría aún más?)

martes, 8 de marzo de 2011

Sergio C. Fanjul -Txe Peligro (y yo hablando de psicotrópicos)

Mi corazón es pájaro y metáfora y mi pobre corazón
babea a popa y mi pobre corazón se va a la mierda
cuando late contra el mundo y él no cede. Ya no hay
casi lugar para el sístole y diástole y mi laico corazón
-tan metafórico-, tiene plumas empapadas y grandes alas
de cadenas. La asfixia de mi rojo corazón
-duro y mecánico-, aumenta a la inversa del espacio
que pierde a cada rato mi inútil corazón
-tan desplumado-, cansado de volar,
muerto en la jaula.


Falta el aliento cuando se vive a la carrera,
entre el atentado y la fiesta, desde la guerra
a las pájinas del libro donde algún día dormirán 
estos poemas, falta el aliento y no basta el latido
de un pulmón para suplir de aire a esta hoguera.
Cre-pi-to, me consumo, y he aquí una brutal
metáfora de esta opresión: un yunque sobre el pecho,
y más abajo, las chispas que desprenden dos cuchillos
que se cruzan en mi vientre demandando medicinas.
Lexatin u Orfidal, la paz química se impone suavemente
en el sistema nervioso desbocado, se doman los caballos
en la entraña de la mente que tantas veces
se convierte en ese cuerpo al que le falta el aliento,
que vive a la carrera, y se queda exhausto,
sin resuello.


Ahora papá es pasto de las flores o vive
hecho cenizas entre las aguas del océano, 
quién sabe.

Un día después de cuatro meses
hallaron su cadaver olvidado
en su pequeño apartamento de soltero.
Imagínate: el mismo alcohol que le dio muerte
lo había conservado incorrupto,
empapado en ginebra blanca,
la piel acartonada, el cuerpo rígido
e inmóvil tendido sobre la cama,
muerto él y viva su imagen,
en una triste ironía.

Aún no sé en qué se ha convertido,
-han pasado quince años-
ni dónde yace lo que aún resta,
-si es que yace y es que resta-.
Nadie avisó de la muerte y el traslado
a la otra punta del país, donde la costa
se acaba.

A veces pienso en papá viejo y borracho
abiéndose paso bajo la tierra,
con las uñas sucias,
o jugando feliz entre la espuma y las olas,
volviendo una y otra vez a la playa
igual que vuelve a mi memoria.


Atrapado irremisiblemente
en la oscura complejidad de las palabras
y en no saber lo que digo
cuando digo paradigma, idiosincrasia
o que te quiero.
Emboscado en la espesura 
del lenguaje
tratando de esconder
las desnudeces
que ni siquiera yo 
comprendo.

Al final que quedo en cueros
-la maldita maldición
de ser prosaico,
no quisiera-
mejor abrazo el silencio
mejor dejo de decir
mejor me callo.

SERGIO C. FANJUL
Otros demonios
KRK, 2008

en esta entrada, publicada a la vez en el blog de Arañados signos acompañando a estos poemas de Txe Peligro, me hubiera gustado poner un dibujo que se llama "cosecha del 2006", donde se representan con bastante verismo la ristra de psicotrópicos de todo tipo que me tragué ese año por prescripción facultativa, con el nombre genérico de cada tableta de pastillas -lo representado- puesto debajo: ansiolítico, antidepresivo, antipsicótico, litio...

No he encontrado el dibujo. He urgado en varias carpetas y no lo encuentro. Hace poco lo vi en alguna; pero ya no sé en cuál.

(El día que lo encuentre lo pongo, y hablamos de los psicotrópicos, y de la psiquiatría y de esas cosas de las que no se suele hablar en público: te cambio un ansiolítico por un antidepresivo)

Y a ver si hablando y hablando en público, dejamos de callar lo que nos pasa y lo que pasa a nuestro alrededor.