SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

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sábado, 1 de enero de 2011

Giuseppe Penone: Essere fiume



Giuseppe Penone: Essere fiume
40 x 40 x 48,6 cm., 1981

Ser río, es esta obra del artista italiano Giuseppe Penone, que consta de dos piezas: una de ellas es una piedra extraída del lecho del río. La otra piedra, extraída -¿excavada?- de la montaña a cuyos pies transcurre el río, ha sido trabajado escultóricamente por Penone a imagen de la otra.

Pero no exactamente "a imagen de la otra", de la piedra sacada del río, sino reproduciendo con los procedimientos escultóricos los procesos naturales que tiene que haber sufrido la piedra del río hasta alcanzar ese estado y forma: roturas por choques con otras piedras en la corriente, abrasiones por las arenillas que lleva el río, pulimento por la acción erosiva del agua. Procesos de siglos y siglos acumulados en una piedra como cualquier otra.

Giuseppe Penone, describe de esta forma tan poética -con permiso de Alberto Santamaría- su pensamiento sobre el río y lo que en él transcurre, un pensamiento de geólogo, poeta y  artista plástico:

El choque de los peñascos entre sí durante las crecidas, el frotamiento continuo de la arena en suspensión, el movimiento incesante de las aguas en el fondo provocan el muy lento desplazamiento de los pedruscos, el lento movimiento de las rocas de tamaño medio, el curso más rápido de la grava, el flujo acelerado de la arena fina, verdadero río en el río. 
El río transporta  la montaña. El río es el vehículo de la montaña. Los golpes, los choques, las violentas mutilaciones que el río inflige a las rocas más grandes al golpearlas con piedras más pequeñas, la filtración de las aguas en brazos más finos, en las fallas, arrancan trozos de bloque. Todo sirve para bosquejar la forma -efecto de un trabajo continuo hecho de  grandes y pequeños golpes, de suaves roces de arena, de fragmentos cortantes, del frotamiento lento de grandes presiones, de choques sordos. La forma se dibuja y se vuelve cada vez más aparente. ¿No tiene el río el proyecto de revelarnos la esencia, la cualidad más pura, más secreta, la densidad extrema de cada elemento de la piedra? [...]

Es imposible suponer, es imposible trabajar la piedra de un modo diferente al que utiliza el río. El punzón, la broca, la gradina, el cincel, el abrasivo, el papel de lija, son los instrumentos propios del río.


Extraer una piedra que el río ha esculpido, ir andando hacia atrás en la historia del río, descubrir el sitio preciso de la montaña de donde ha venido la piedra, extraer de la montaña un bloque completamente nuevo es ser uno mismo río [...]. Para esculpir la piedra de verdad, hay que ser río.
[...]
Para mí todos los elementos son fluidos. Incluso la piedra es fluida: una montaña se desmorona, se convierte en arena. Solo es cuestión de tiempo. Es la corta duración de nuestra existencia la que hace que llamemos "duro" o "blando" a éste u otro material. El tiempo echa a perder estos criterios. [...]


Penone está recreando con palabras el río y su larguísimo acontecer,  la vida de la piedra y la montaña,  invisibles para nosotros, casi impensable para nosotros.

Cuestiones alejadas de nuestro pensamiento, más bien. Pero que están ahí fuera, y para Penone están en la base de su poética y su práctica artística.

Todos los textos de Penone proceden de la obra de Germano Celant,  Giuseppe Penone, (1989)
como nota Georges Didi-Huberman.
La escritura y el pensamiento de Didi-Huberman sobre esta obra de Giuseppe Penone, la escamoteo en esta entrada, para que cada cual se acerque a la lectura de su libro, mucho más amplio aunque breve -intenso- y encuentre allí las interpretaciones que están esperando.
Estos textos de Penone, están tomados en definitiva del libro -magnífico-:

Georges Didi-Huberman
Ser cráneo
Cuatro ediciones. Valladolid, 2009
Traducción: Rosario Ibañes

viernes, 31 de diciembre de 2010

corriente desobstruída

 Oh!, otro dibujo recientemente encontrado, que sabía que tenía, pero no en cuál de todas las carpetas y carpetas y más carpetas.
 

Es tinta derramada sobre acetato, según las singulares maneras en que la tinta se esparce sobre este material, y  trabajado después con bolígrafo y lápices especiales para acetato.
Dimensiones: 11 x 29,8 cm.



  

Tiene algo de flujo, corriente,  río, y pesa en él mucho la imagen de Leonardo (da Vinci), de sus dibujos de corrientes acuáticas, proyectos de presas sobre el Arno, un fascinante dibujo de flujos, que he tomado de  aquí (por no andar escaneando las reproducciones que tengo por ahí, que ya se sabe que es una cosa muy fea e ilegal- ja!):






O este otro, tan fascinante, quizá el que más me atrae de todos los dibujos de Leonardo:






Cuando fluye la corriente interior 
cuando está obstruída: 

dos maneras de ser y estar en el mundo,

en el mundo interior y en nuestra relación con los demás.


jueves, 25 de noviembre de 2010

Tratándose de otoños, hoja calada



Hablando del otoño como lo hace Pedro hoy en su Acequia, los diletantes, que son gente nada dada a la melancolía, se han entretete-ee-nido en dar salida al dilema del hacer o no hacer con/sobre la hoja calada, como la llamó y como planteó el anónimo comentarista de esta entrada anterior, sobre la posibilidad de que una hoja calada, seca y retorcida fuera una escultura o se hiciera con/como ella una escultura.




Llevaban varios días probando a hacer agujeritos coherentes sobre varias hojas, con resultados insatisfactorios.


Finalmente hoy lo han conseguido, parece.


















La operación, con las debidas distancias (enormes distancias), tiene mucho del essere fiume de Guiseppe Penone, obra que nos encanta a los diletantes y a mí, su asociada.

Porque lo que queríamos era hacer la hoja.

(Pero también, teniendo esa referencia, jugar al juego de Penone. Pero no con una piedra extraída costosamente del lecho del río, no con el conocimiento del escultor, sino con una hoja seca en manos de diletantes con agujas. Y este era el motivo de la duda en la que estábamos en la anterior entrada: jugar o no y cómo)


Los puntitos o virutas que hay junto a las hojas son los materiales quitados a la hoja sobre la que han trabajado los diletantes. Al tocarlos impregnan los dedos y su ámbito de olor a hoja, a hoja seca, no a hoja húmeda, humus.

 En otros diseños experimentales en los que colaboramos los diletantes y yo, trabajamos con hojas que recogimos empapadas en un bosque, y que al ser mojadas de nuevo aroman a humus, aún.