y desde lo alto de la majestad de todos los sueños, ayudante de contabilidad en la ciudad de Lisboa.
Y en la mesa de mi cuarto soy menos despreciable, empleado y anónimo, escribo palabras para la salvación del alma
Pienso a veces que nunca saldré de la Calle de los Doradores. Y esto escrito, entonces, me parece la eternidad.
Bernardo Soares / Fernando PessoaLibro del desasosiegoDe los fragmentos 38 y 86Traducción: Angel Crespo (1984)


