Fascinantes espejos,
(sí, ya sabemos: voyeurimo de sacristía, como dijo uno)Aunque sé que hay a quienes las sacristías les dan alergia, a los diletantes nos encanta fisgarlas, con esa mezcolanza de lugar privado, espejos ajedrezados, suelos, armarios estuupendísimos, cortinones, y obras de arte (religiosas, claro) tan tan guardadas y resgaurdadas de la vista del publico.















