SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

sábado, 7 de septiembre de 2019

Por amor te coso





Por el amor que te tengo, mi amigo, te coso un forro de seda.

Por el amor que te tengo, amigo y señor mío, no te bordo una bandera.

No te bordo una bandera, mi amor, que no soy de banderías.

Te coso un forro de seda por el amor que te tengo.






Coso y coso  y descoso, corrijo y corto y vuelvo a coser de nuevo, mi amigo,

y todo lo he abandonado, cosiendo y cosiendo

aqueste forro de seda

en la bragueta que te coso.







Coso, coso y coso y todo lo he abandonado.

Desde el serón se asoma un pecho y me vigila.

Y todo lo he abandonado.







Abandonada dejé aquesta casa

donde tan bien me cobijé.

Pero yo coso y coso y coso

por el amor que te debo








Pendiente quedose de hilar

la rica lana del chopo,

entre puntada y puntada

que coso descoso y coso.




Y se agosta el ser que cultivé,
y ya no se pudre,
y no sé qué hacer

pero coso coso y coso.


Y me destrozo en la dentada sombra,
y ninguna luz cae sobre mí, y tú no dices
ni una palabra día tras día,

mientras coso y coso y coso
por tu amor.


Pero no me iré,

allá fuera sobre los campos de verdura de vidrio.

Aquí hay sosiego.

No me voy.


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NOTAS A PIE

Para que nadie alucine y piense que me ha dado algo, aclaro y anoto:


.Que no soy de banderías: lo manifiesto en el poema escacharrado que acompaña a las dos obras "Flores, mi señor (banderas)", sobre el mandil de Santa Casilda y unos cuantos temas más expresados en el poema.

Desde el serón un pecho me vigila: pecho construido con costura sobre tela de algodón flexible -camiseta- y relleno, siguiendo con el tema de la Artemisa de Éfeso, un esbozo o boceto que guardo con otros trastos de costura en el serón y se empeña en asomarse a ver qué ando haciendo. 

. Aquesta casa donde tan bien me cobijé: obra de Mercedes Pimiento, un encantador palafito hecho de terrones de azúcar y maderitas, que me acompaña desde una vitrina.

- La rica lana del chopo: pelusa seminal de chopo que tengo pendiente tratar de intentar hilar.

- El ser que cultivé: es la obra "Ser en proceso", que expuse hace poco entre las ofrendas de la exposición "Flores, mi señor (vestiditos)" en La Fontanería Crea, y que no es sino la putrefacción de pétalos de cerezo ornamental desde su recogida en 2018. Su actual proceso es de desecación, que deseo intentar revertir, y quiero darles de beber pero nunca me acuerdo de comprar el instrumento adecuado para hacerlo... 


-Y me destrozo en la dentada sombra.. sobre los campos de verdura de vidrio.... aquí hay sosiego... no me iré.: fragmentos finales del poema "The Tomb at Akr Çaar" de Ezra Pound, en traducción de Ernesto Cardenal y en muy libre cita mía.


La explicación de todo esto es que estoy haciendo una segunda versión de la bragueta de armar o "Por pudor mi señora" , esta vez en bonitas telas, con forro de seda natural, tras un exhaustivo estudio de la anatomía genital masculina. 

Y se me ha venido a la cabeza aquella borrica cancioncilla de "Te voy a hacer unos calzones"...  pero con la suave sedita...  y lo del bordado de la bandera, con perdón
¿por qué no te la bordas tú, majo?
a ver cuándo aprendes a coser!


Y todas esas cosas que las mujeres cosían y bordaban -las cintas de las capas de los tunos que adoran-  en las que las mujeres tenemos , seguimos teniendo, papeles de trabajo tan secundarios, como sigo  a veces constatando en el trato laboral,  muy unido al amol lomántico y su entrega abasoluta, igualito que en la perrea...


En fin, que me estoy pitorreando y divirtiendo mucho con esta obra, a la vez que me desquito un poco de tanto soterrado y persistente machismo cotidiano, AÚN. Don't you?

viernes, 30 de agosto de 2019

Liquen







Líquen flotando en agua, previo a su desecación. El objeto del baño es limpiarlo y sobre todo, que vuelva a adquirir libremente su forma. Recogido del suelo en zona de robles, castaños y abedules, es evernia prunastri, como informa esta página tan completa sobre líquenes.

Sus múltiples bifurcaciones superpuestas casi sin fin, en esa confusión de enmarañamientos, finalmente resueltas en las delicadas terminaciones, me son muy gratas o afines.

Me gustaría conservarlas en esta forma circular que adquirieron en el recipiente donde las sumergí en agua, con vistas a intentar hacer con ellas un collar.

Fracasaré, pero lo intentaré o solo lo soñaré, y ese deseo quedará tiempo pendiente aguijoneándome con otros muchos deseos de hacer, infiltrándose entre ellos, bifurcándose, enmarañándose con tantos otros en la confusión de enmarañamientos de deseos de hacer en los que voy pensando y dando vueltas cuando me miras y me ves distraída.


Esta forma de la evernia prunastri es precisamente la que daría a las lechuguillas que deseo hacer, aquellas con las que adornaban sus cuellos y puños los caballeros españoles del XVI. Serían entonces caballeros con rostros y manos emergiendo de espumas de líquenes, entre hongo y  alga  unidos, un poco verdosos sus aceitunados rostros, todo pluma y espuma.




El Greco. El Caballero de la mano en el pecho.
c. 1580


martes, 27 de agosto de 2019

De un hilo





Algo he de hacer para salvar la distancia entre hilo e hilo, unir las hebras sueltas, rotas. Suturarlas con otros hilos primero para asegurarlas,  tratando de seguir su trama luego luego pero a la vez.




Unir el cordón desflecado, bien atado a los nudos que no veo.





Colocar un hilo perdido guiándome por alguna lógica de dónde debería estar, para cerrar la trama, asegurar el hilo suelto invisible que, de no hacerlo, se soltará en algún momento y destejerá lo que me pareció seguro.






Salvar distancias de centímetros con puntadas de milímetros, recogiendo hilos sueltos, bordeando poco a poco el gran agujero de carencia.





Imaginar, suponer cómo fue y no equivocarme mucho.

Descoser lo errado. Volver a trazar. Disculparme si lo hice mal.

Hebras sueltas




sábado, 17 de agosto de 2019

Tiempo cuajado








































































































Sin nada más que hacer miro y publico imágenes de obras, casi ninguna a mi vista ahora, realizadas desde finales de los noventa hasta hace algunos años.



Siempre pienso que el tiempo -mi tiempo, el de mi vida- se condensa o preserva en las obras que he ido haciendo desde hace aún más tiempo que estas que muestro. Otras que guardo o recuerdo repentinamente, o que alguien guarda o ha perdido por ahí.



Y está bien así, que se hayan perdido por ahí, que no las recuerde, que las reencuentre o no.

Frecuento anticuarios on-line. A veces sigo alguna pieza, a veces compro. A veces reparo o intento paliar los daños que el uso, el tiempo y el abandono han dejado en las piezas de mayor o menor antigüedad, en especial, textiles.

Pero sobre todo, miro mucho las piezas que ofertan como antigüedades o vintage, y me asombra todo lo que ha ido a parar allí. La cantidad de objetos que aún siguen allí, que acaban en las tiendas especializadas asombrosamente salvados de su destrucción, a veces meras piezas que se ofertan para reparar y restaurar otras.

Como el desagüe de dos siglos enteros, reposando.

Me admiran los encajes antiguos hechos a mano, su enorme variedad,  y todo el tiempo allí dejado por quien los hizo para el adorno de otros. Allí están, perfectamente presentados, limpios y planchados, descosidos de las prendas donde se lucieron, ya desaparecidas. 


Pienso en las lechuguillas que pintaba a sus persona(je)s El Greco, y calculo cuántos metros de encaje -a mi manera- debería hacer para conseguir que tras su plegado quedara suficiente para los aproximadamente 39-40 cm. de un cuello.. Más de 180 cm. de encaje, muchísimas horas de encaje, aguja y silencio. Tiempo, vida cuajada en un cuello de encaje, un adorno, no más. Y la satisfacción de haberlo hecho.. o de dejarlo a medias.