SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

jueves, 11 de julio de 2019

jueves, 4 de julio de 2019

PICNIC, una exposición en el Nexo 990, de Néxodos e invitados






PICNIC, una celebración en Tierra de Campos

Néxodos nace en 2017 como colectivo de creación contemporánea orientado al desarrollo de proyectos en ámbitos de la periferiaTras la satisfactoria experiencia de una primera convocatoria espontánea en el pequeño pueblo asturiano de San Román de Candamo, emerge la energía necesaria para formular una propuesta de mayor alcance, fomentando además la puesta en valor de espacios alternativos y el impulso de nuevos formatos para la participación ciudadana. 

De esta forma, comenzamos a nutrir una suerte de corriente emocional en el eje geográfico que une Asturias, Castilla y León y Madrid, con la aspiración de tejer una red interconectada de acciones radicadas en los territorios que habitamos los catorce integrantes del grupo.  

Como consecuencia de este trabajo, surge la oportunidad de reactivar el edificio del antiguo matadero municipal de la localidad palentina de Monzón de Campos. Una vez realizadas por el Ayuntamiento las obras de acondicionamiento, se establece un convenio de colaboración para poner en marcha Nexo990 como espacio polivalente dedicado a la programación de exposiciones y actividades culturales. 

El nombre de este asentamiento toma la referencia numérica de la carretera provincial donde se localizan las instalaciones. Un trazado de cinco kilómetros que une la Autovía de la Meseta y la línea férrea Palencia-Santander con el Canal de Castilla, atravesando el cauce del río Carrión. En este pequeño nudo de vías de comunicación establecemos un nuevo nexo, a contracorriente del declive demográfico de la comarca. 





Por esta razón hemos querido otorgar a la exposición inaugural un sentido festivo en el perímetro de los afectos. Picnic es una convocatoria que reúne a medio centenar de artistas con quienes compartimos vínculos de complicidad personal y creativa. Proponemos celebrar así la apertura de un espacio que sirva de catalizador de propuestas con visión contemporánea y como lugar de encuentro para quienes en Tierra de Campos desafían con su apuesta vital el pronóstico de estos tiempos. 

Este es el texto del colectivo Néxodos para explicar su trayectoria y la inauguración de este nuevo espacio de creación en Monzón de Campos, Nexo 990. Inauguración que realizan con una exposición en la que muestran sus obras mezcladas con la de artistas con las que mantienen vínculos de complicidad personal y creativa, como muy bien dicen,  en lo que es además una fiesta de aniversario.

En su web, además de conocer a los miembros de este colectivo muy inquieto e imparable, y sus trayectorias, se muestran algunas de las exposiciones de los mismos, proyectos, prensa, publicaciones, ediciones para mantener al colectivo

Por mi parte me siento muy contenta de participar en esta multitudinaria exposición, en la que muestran las buenas relaciones que mantienen con otros artistas, lo que agradezco mucho.

domingo, 30 de junio de 2019

Foto familiar













Este retrato de niños de comienzos de los años 30 -1931 ó 32-  que tomó mi abuelo, representa a dos de sus hijas y cuatro de sus sobrinos.

Es verano, están sentados en el suelo en la terraza de la casa de S. A su izquierda, macetas con plantas, al fondo el muro de la vivienda.


La niña del centro, llena de ilusión, es mi madre. Detrás, semioculta, su hermana, mi tía Carmen. Rodeándolas, cuatro primos de diversas edades: una niña pequeña a la izquierda de la fotografía que se vuelve distraída o mirando a su hermana, la mayor del grupo, que mira sonriente y con confianza a la cámara.


Delante de ella, un muchacho menor que ella, de mirada concentrada y algo melancólica, que cruza los brazos y que confundí con mi tío. 

Al otro lado de la fotografía, asomando apenas los ojos y el flequillo tras la niña vuelta, otro niño. 

De los seis retratados solo se ve claramente el rostro de tres de ellos. 

Pero aún así busco en esta foto familiar rasgos conocidos, actitudes, la felicidad del verano sin sombras aún de la guerra civil que todo lo trastocó. El origen de lo que luego fueron estos niños, mi madre, mi tía, sus porqués, lo que conocí y lo que desconozco.  





Mi madre, en la ternura de sus dos o tres años, con su sonrisa confiada, ha debido de venir corriendo al llamado de la foto y se ha sentado en el centro muy contenta, de cualquier manera, como niña que es, apoyándose en el pie de la otra niña y la rodilla de su primo mayor.













La pequeña distraída que nos hurta su cara juguetea con sus manitas y su vestido.


















Todos ellos ya no existen, ni el abuelo que los retrató.


Queda plasmado el bello verano y el jolgorio de las fotos, muchas, a cuya  llamada imagino acudían acostumbrados y felices. 




Esta fotografía tiene su pequeño detalle que me impide mostrarla por completo, y hace de ella, para mí, algo más que una hermosa fotografía familiar.

Ese detalle es un conflicto actual, no de la época en que se tomó la fotografía ni de posteriores tiempos. Solo se percibe al ampliar la fotografía y observar sus detalles.

Una de las niñas, sentada como se sientan los críos, muestra sus piernas abiertas y con ello, que no lleva ropa interior, con lo cual muestra su desnudez con toda naturalidad.


Este pequeño detalle es una muestra de la espontaneidad con que se tomó la fotografía: la niña acudió corriendo a hacerse la foto y quizá escapó mientras le cambiaban las bragas. O bien, estaba sin ellas, a culo pajarero, como es tan habitual o ha sido tan habitual en otros tiempos menos pacatos, cuando los niños comienzan a orinar y se les deja libres de impedimentos para que aprendan a hacer pis sin ayuda.




Cuando he mostrado esta fotografía tan encantadora, luego he mostrado el detalle de la niña sin bragas. La primera reacción es sonrisa o risa. Pero en algunos casos se me ha advertido muy seriamente que no lleve esa fotografía conmigo, y en otros,  que no la muestre.

Los mismos que me han advertido esto,  han reconocido la exageración histérica que supone la advertencia, pero son los tiempos... añaden. Quienes me reconocen que ellos también han dejado a sus hijos en culo pajarero, pero siempre lejos de miradas indiscretas.

Otras personas que me han comentado, sin advertirme de nada, me han contado cómo hasta hace poco era muy habitual ver en sus pueblos a niños en culo pajarero sin ningún problema.


Sí, son tiempos de pacatería e hipocresía, de histeria colectiva ante "dónde van nuestras imágenes y qué uso puede hacer cualquier desaprensivo de ellas". Tiempos de mil y una prohibiciones sobre los niños, de histeria sobreprotectora sobre ellos mientras se les deja en casa o en los bares jugando con sus móviles. Tiempos en los que cualquiera es un "desaprensivo" potencial. 



Tiempos de prohibiciones e imposición de nuevos lenguajes en nombre de la corrección -léase LTI. La lengua del Tercer Reich: apuntes de un filólogo, de Victor Klemperer-, de falsas sobreprotecciones no pedidas y muchos miedos. Mientras lanzamos alegremente nuestra intimidad y nuestras imágenes por toda la red para uso y disfrute de cualquiera, y se encumbra al youtuber, al influencer o al artista más narcisista y exhibicionista.

Corrección, precisamente: corregir. Nos quieren corregir algo que no hacemos bien. ¿Quién decide lo que hacemos o no "bien"?
Quién decide lo que es "bien", "bueno". ¿Y para quién o quiénes? ¿Quiénes se están arrogando esos derechos morales sobre nosotros y tratan de imponérnoslos?
(Léase Lectura fácil, de Cristina Morales, por ejemplo)



Respecto al uso que "cualquier desaprensivo" pueda hacer de cualquier imagen,dada la amplitud de las filias de todo gusto, casi cualquier imagen, por inocua y asexuada que sea, puede ser fuente de excitación sexual para otras personas sin que seamos conscientes de ello o lo podamos siquiera imaginar. Y no es un asunto de la imagen en sí, sino de los deseos de ese otro que la mira cargándola de su deseo. El asunto no está en la imagen.


domingo, 23 de junio de 2019

Capucha







Capucha de organza -realizada a mano- con rejilla anterior que cubre todo el rostro.





Ocurrió que tras acabar el burqa, me apeteció mucho seguir agujereando tela con punzón y recogiendo sus hilillos en una especie de vainica que forma una rejilla. 

Hice la vainica en un gran retal que sobró del burqa, organza, y fui ampliándola con forma redondeada, hasta que llegué a un borde de la tela deshilado que me paró. El resto tenía forma ovalada salvo por ese lado.

Dejé descansar la vainica rejilla y anduvo rodando por el estudio mientras daba vueltas a qué hacer con ella. Pensaba en algo que tapara la cara, pese a la transparencia del tejido y lo que deja ver la propia rejilla.






A comienzos de abril estuve ya segura e que quería hacer una capucha donde se insertara la rejilla en la zona de la cara.
El patrón para hacer la capucha lo encontré en El Baúl de las Costureras, en el post "Capucha: trazado básico" de  Maria Elena Garcia Guanaguanay, del 9 de diciembre de 2011: a ella le agradezco que me facilitara el trabajo con tanta exactitud y perfección. Siguiéndolo se hace perfectamente una capucha, cosa que me parece utilísima.


Al patrón de María Elena, le añadí el pico superior de la cocorota porque me apetecía y conjugaba con la idea de mi capucha con rejilla.  



Tuve que hacer un par de virguerías de las que me siento muy orgullosa y con las que he aprendido mucho: añadir tela al borde de la rejilla que se cortaba abruptamente, y seguir haciendo la rejilla allí hasta alcanzar la forma ovalada del resto.




Y hacer la pieza delantera, donde se inserta cosida la rejilla, que se une al resto de la capucha. (Todo con sus rematitos y cien mil orillados,pues esta tela se deshila con rozarla).



Luego me puse la capucha para enseñársela a mis compañeras de trabajo, con gran juerga y algún que otro susto. Me hubiera gustado atender así ese día, y permiso me dio mi superiora -cualquier día nos vamos de Carmen Miranda al curro-.


Ese día una de mis compañeras tomó está foto que de inmediato me recordó a las pinturas de Hammershoi, que publiqué tan silenciosamente como parecen moverse las mujeres de sus pinturas.