SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

viernes, 25 de mayo de 2018

En mayo, las flores en La Fontanería








Escaparate de La Fontanería , con las flores de organza 
objeto de una entrada anterior puestas amontonadas 
en una de las baldas del armario del abuelo 
de la creadora de esta local tan encantador, Vane.

En el estante inferior asoman cajitas de cerillas pintadas por Pepe Rodríguez, Pepe Pin, uno de los habituales de La Fontanería. 

(Para quien no le conozca, el prolífico creador Pepe, está ahora inundando La Fontanería con sus dibujos -originales, nada de fotocopias- a un ritmo vertiginoso, y tras una serie infinita de gatos, Vane está ahora cubierta de gallos de Pepe).












Me ha encantado colocar aquí las flores, más o menos tiesas sobre los alfileres que las atraviesan, y extendiendo sus antenas de sedal monofilamente acabadas en abalorios. 



Foto de detalle, cortesía de Vane, como el resto de las fotografías del post.


De paso he visto allí en Ca Vane o La Fontanería, una hermosa y muy sencilla instalación de una arquitecta paisajista, con cuyo nombre no que he quedado, vaya. Y he tenido una buena conversación con Vane, sobre muchos temas: 


Nuestro compartido rechazo a toda la palabrería con que los terribles pesados autodenominados muy correctamente comisarios insisten, aún, sí, tras tanto años de vaciedad, insisten, digo, en "vestir" las exposiciones, a veces tan vacías como sus palabras, palabros,  palabrejas, y oscuros textos para fingir y autoengañarse de que se dice algo altamente interesante e intelectual, y que es esa la razón excluyente de su ilegibilidad e imposibilidad absoluta de comprensión, cuando no se dice absolutamente nada. Y la responsabilidad de los artistas -llámese también bajada de pantalones, añado yo por mi parte- de aceptar semejante jueguecito manoseado.


Su gusto por haber presentado El entusiasmo de Remedios Zafra, y el gratísimo recuerdo que ella le ha dejado, impacto incluso, por su cercanía y afabilidad, entre otras muchas cosas. 

Al mostrarme Vane obras hechas por ella, con técnicas que aprende ella misma y enseña en un taller, me relata aspectos de ese taller que me conmueven por cómo en ellos intenta hacer aflorar, por la vía de la creatividad, emociones y recuerdos personales y colectivos, y entendimiento de los mismos de los que allí acuden.

Nuestro mutuo cansancio y rechazo ante la "obligatoriedad" de estar continuamente exponiendo, que no consideramos en absoluto necesaria, sino contraproducente -yo no soy un productor de nada-, y las expectativas que se crea el entorno acerca de nuestra actividad plástica, como si solo viviéramos para eso y de eso, como si solo hiciéramos lo que ya hemos hecho y conocen y no entendieran que queremos llevar a cabo otras prácticas y que nos importa un pito que valoren más el dibujo que hice que el vestidito que hago.


Las exposiciones que promueve Vane en su Fontanería son muy variadas, de gente con prácticas muy diferentes, lo que resulta muy refrescante frente a la actitud habitual expositiva de "tener una línea" y unos artistas y una marca y todo eso que resulta aburridito y poco creativo.

A partir de estas exposiciones los artistas o artesanos que allí exponen suelen hacer también talleres de lo que ellos saben o desean mostrar, incluso intuyéndolo.

Y los otros diversos talleres que ella imparte.

Todo esto se puede consultar en su web, www.lafontaneriacrea.es, y mirando en su sección "contacto" dónde está el local, y cómo conseguir información de sus actividades por mail o redes sociales.


miércoles, 23 de mayo de 2018

Escenas pintorescas, al menos





No sé en qué andaría yo pensando cuando hice esta pintura en 1987. 


El  año, eso sí lo sé seguro, documentado y todo eso -"pinturas al agua, esmaltes y sal / papel. 70 x 100 cm."-, y en dónde para y con quién y en qué buen estado está, de lo que me asombro y felicito y agradezco a sus propietarios el buen trato, pues perdura esta mezcolanza sobre papel sin cristal ni otra protección en alegre convivencia con los humanos y su vida cotidiana.

Digo que no sé en qué estaría pensando y sí lo sé pero no sé si contarlo o no. Voy a ver si me arranco por bulerías, ayayay!:


En aquellos tiempos me gustaban mucho las texturas. También el correteo de la pintura al agua bien aguada por la superficie horizontal, situación del soporte óptima al pintar enguarrando  bien la superficie (pintaba barcelonianamente con el soporte en el suelo, entre otras razones, porque no tenía tanta mesa), correteo o invasión frustrada o renovada por nuevas oleadas de pintura más o menos densa, depende. En esas práctica me encantaba el siseo y dispersión de la sal al sembrarla sobre aquella sopa, así como las luchas entre estas aguas y los barnices y todo lo aceitoso que echara allí. 

Sobre el papel, qué aguante tenía, iban aconteciendo cosas muy entretenidas que me ensimismaban en acción, hechos que iba aprendiendo, no exactamente a controlar, sino a saber que eran así.


La pintura se iba conformando más o menos y a partir de ideas como me apetece hacer una zona arenosa, como una playa donde fluyan pequeñas corrientes de agua, donde unas figuras humanas ejecuten acciones no del todo inteligibles


Esao es una escena de caza, o de amenaza para ahuyentar a alguien de un territorio. Tiene referencias a escenas "primitivas" pelín pintorescas o guasonas. 


Me gustaba, a veces, pintar escenas divertidas -un tipo acurrucado bajo una mesa, que solo fue un esbozo- o con esa soledad "primordial" que achacaba entonces a lo "primitivo": un personaje durmiendo desnudo y aovillado en una pequeña playa, bajo o sobre un enorme mar lleno de diminutas olas, Digo bajo o sobre, porque esa pintura sobre conglomerado admitía las dos colocaciones verticales, y en ellas el personaje seguía dormido en su playa solitaria, bien arriba, bien abajo de la imagen, casi aplastado por un mar que se le venía encima.


Esta obra la echo de menos. De ella no conservo fotografía -éramos tan pobres que de vez en cuando conseguíamos dinero para un carrete en cámara prestada y para el carísimo revelado-. Se la llevó un amigo de entonces al que no he vuelto a ver. Vaya Ud. a saber si no acabaría ya hace años en la basura.

Como tantas cosas y tantos de nuestros afanes. O todos, acaso.


Y así las cosas que vivimos, que se irán con nosotros. Y así recordando o encontrando de nuevo obras o sus pálidos sustitutos, las fotografías que las representan, me asombro una vez más de todos los recuerdos que me sacan a la luz, de la capacidad de adherencia de lo vivido de las obras, largo su tiempo de realización tan enraizado a lo vivido, cuánto es lo vivido.










domingo, 20 de mayo de 2018

les femmes, je le sais, ne doiven pas écrire





Une lettre de femme
Les femmes, je le sais, ne doivent pas écrire,
                               J'écris pourtant,
Afin que dans mon coeur au loin tu puisses lire
                               Comme en partant.

Je ne tracerai rien qui ne soit dans toi-même
                                Beaucoup plus beau:
Mais le mot cent fois dit, venant de ce qu'on aime,
                                Semble nouveau.

Qu'il te porte au bonheur! Moi, je reste à l'attendre,
                                 Bien que, là-bas,
Je sens que je m'en vais, pour voir et pour entendre
                                 Errer tes pas.

Ne te détourne point s'il passe une hirondelle
                                 Par le chemin,
Car je crois que c'est moi qui passerai, fidèle,
                                 Toucher ta main.

Tu t'en vas, tout s'en va! Tout se met en voyage,
                               Lumière et fleurs;
Le bel été te suit, me laissant à l'orage,
                               Lourde de pleurs.

Mais si l'on ne vit plus que d'espoir et d'alarmes
                               Cessant de voir,
Partageons pour le mieux: moi, je retiens les larmes,
                               Garde l'espoir.

Non, je ne voudrais pas, tant je te suis unie,
                              Te voir souffrir:
Souhaiter la douleur à sa moitié bénie,
                              C'est se haïr.


Marceline Desbordes-Valmore (1786-1859) 
 Poésies Inédites (1860) 
L'Aurore en Fuite. Poèmes Choisis. Christine Planté (Selección y prólogo). Éditions Points, 2010




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Las mujeres, lo sé, no deben escribir, sin embargo escribo..


Fotografía de Marceline Desbordes-Valmore a los 68 años por Nadar, 1854.
The J. Paul Getty Museum, Los Angeles
Digital image courtesy of the Getty's Open Content Program.
http://www.getty.edu/art/collection/objects/39151/nadar-gaspard-felix-tournachon-portrait-of-marceline-desbordes-valmore-french-1854/

sábado, 19 de mayo de 2018

Caja con flores


He metido las flores que hice el año pasado en una caja de cartón para transportarlas todas juntas, sin perderlas por el camino, a una pequeña movida expositiva o decorativa en Ca Vane.

Las flores, más de ochenta, hechas con capas de distintos colores de organza recortada y cosida en dolorosas torceduras para los humanos, ni por los abalorios e hilos que llevan pesan, y por eso se vuelan y pierden por ahí. Solo el alfiler que las atraviesa las retiene un poco de su ímpetu al vuelo.





El alfiler que llevan no es por sadismo: las sujetaba a la pared del estudio donde han permanecido colgadas mientras las hice hasta ahora, que se van de paseo a ver mundo y airearse.


Mientras colgaban allí, tuve la idea de hacer con hilos un vestido engarzándolas, pero no resultó el asunto y lo deseché. Ahora tengo otra idea para ellas, que ya he empezado a realizar, pero pueden irse unas semanas hasta que las necesite.






En la caja están amontonadas por capas, y al verlas así, todas apelotonadas, me gustó su aspecto visceral,  y las saqué estas fotos -y ya de paso le muestro la idea a Vane-.





Me temo que algo en la cámara les ha sacado tremebundos brillos rococós. No son tan pomposas, no. No son como señoronas de Ingres, no son madames recibiendo en su salón: son así, flores, mi señor, solo flores. Son.