SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

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jueves, 5 de julio de 2012

Cabo de Gata

Y como Vicente y Jul andan disfrutando bajo las estrellas en el Cabo de Gata, he recordado este mapa que dibujé hace años -en 2007- en recuerdo de mis viajes allí hace más años todavía.



 El dibujo en sí cuelga de ramblas, y reproduce dos  mapas preexistentes y mezclados (no me lo inventé). Contiene signos, inscripciones -escritura- toponímicas inventados o reales, así como dibujos de plantas  y lugares, copiados unos de fotos y otros del natural -dibujos que hice allí, en las playas y calas, a pleno sol, en una libretita. 

También reproduce los dos caminos que seguía para ir a dos lugares distintos: sendas trepando por rocas y agarrándome a plantas pinchonas, o caminos de polvo al sol abrasador, mientras mi acompañante me deleitaba con una conferencia sobre algún edificio de Toyo Hito o similar y nuestros sombreros se derretían con nuestros sesos.

Hay una inscripción que es un fragmento de  la canción “Donde duermen (los caballos salvajes)" de Diego Vasallo, de su disco El cuaderno de los pétalos de elefante:

Desde la playa 
hasta el pueblo
hay un corto camino
como una vida enterra


y el faro, los arrecifes del miedo, las salinas, pueblos, una cala, una playa.

El faro donde una vez estuve hace aún más años y el viento me tiraba, los arrecifes que solo conozco por mapas, las salinas que vi al pasar y donde deseé quedarme. Pueblos, la cala y la playa donde mirar embelasada los pececillos bajo el agua.

Acepto el aspecto naif o neonaif del mapa.  Porque tantos mapas de tierras recién descubiertas, islas del Pacífico, del Indico, costas de América, se hicieron por manos no educadas en cartografía, y miradas naif... , miradas que escribieron sobre el mapa Terras de yngenhos e fadas,  y son tan exactos y válidos..

El mapa, en este caso es la condensación y plasmación de recuerdos superpuestos,  hilados gráficamente en el propio mapa. Pero es  también una evocación y un deseo por lugares donde no paré, donde se quedó el deseo que vuelve y persiste.  Y el mapa lo recoge y plasma.

Y todo esos recuerdos y deseos, y el recuerdo del mapa que dibujé lo traen ahora de nuevo Jul y Vicente a través de su blog.   Grasias

domingo, 1 de mayo de 2011

llueve, llueve, llueve








Andamos enredados los diletantes y myself en una obra un poco larga y pacientuda, así que aquí vamos poniendo un adelanto de esta llueve, llueve, llueve







La obra se hace -la hacemos- con abalorios transparentes de diversos tipos y sedal,. Es decir, una labor muy femenina y hágalo ud. mismo, que ocupa ahora a muchas mulieres que se hacen maravillas con estas cosas tan pequeñas y rodantes.



Aunque ya habíamos hecho obras con abalorios, acabamos de descubrir con esta nueva cosilla que hacemos, que el mundo de los abalorios y demás es inabarcable y tienen cosas tan alusinantes con las que plantearse hacer nuevas obras, que andamos muy entusiasmados siempre preguntando a la vendedora, que resulta ser una chica muy simpática que me llama corazón cada dos palabras.



Y en este caso, cada sedalillo mide 180 cm. y van 5, aquí expuestos sobre una lámina de aluminio. La idea es colgarlos en un círculo para que se meta allí quien quiera y esté entre la lluvia. Pero hay que hacer muchos más para que uno se sienta entre la lluvia.


y el título de la obra me lo da Roger Wolfe cantado por Diego Vasallo en su disco "La máquina del mundo"

llueve,
una somnolienta
y dócil lluvia
de ligeras alas tibias
que agonizan
salpica mansamente 
los suburbios,

una endeble y blanda lluvia
más antigua que la historia
sesga las mal iluminadas
innumerables ventanas de la urbe
y su exhausta trama
de calles
y arrabales 
y avenidas;

y a través de todas
las auroras
y de todas las edades y del odio
implacable y sordo
de las dispares geografías de los hombres,
en el palpitante y desquiciado
inmenso corazón del orbe

llueve

Roger Wolfe
"Poemas desde un cuarto", 3
Noches de blanco papel (Poesía completa 1986-2001)
Huacanamo, 2008

Y también está aquí el recuerdo de este otro poema de José María Parreño:


Este otoño que tanto te quiero,
te regalo la lluvia.
La lluvia es todo:
es canción triste, es compañía,
es llanto persistente sobre todo el paisaje,
es la caricia que hace temblar el suelo
y elevar el sexo de las flores.
Es la orden húmeda que implanta 
los más espesos olores.
Te la regalo porque es como tú,
extensa, repentina,
de estatura cansada por el sol de la tarde,
de ojos también cayéndose camino del invierno
y porque en ella yo me siento tan dulce
como me siento en ti.
De todo lo que vuela y nos hace sufrir,
nada más compasivo y simple que la lluvia,
nada tan frágil y a la vez tan invicto
y nada como su misma promesa de frutos y verdor.
Mírala,
como un mar derrumbado,
como ruinas de una atmósfera de agua que existió.
Muchas veces
me empapa de nostalgia y me hace nudos
que escuecen al tragar.
Será porque la lluvia
cubre bosques que has amado conmigo,
nos ha mojado juntos, imparcial, minuciosa,
en lejanas provincias junto al mar.

José María Parreño
Instrucciones para blindar un corazón
Tansonville, 2009