Eduald Serra (1911-2002)
Tors (1940)
Mármol
65 x 29 x 21,5 cm.
Museo Patio Herreriano
Giré muchas veces en torno a este tors para entenderlo
con una gran sonrisa de satisfacción.
Giré muchas veces en torno a este tors para entenderlo
con una gran sonrisa de satisfacción.
José de Ribera: Estudio de dos orejas y un murciélago.
Dibujo.15,9 x 27,9 cm. The Metropolitan Museum of Art
Esta delicada obra, que refleja los cambios en el cuerpo de una mujer de 70 años, fue realizada por la autora sin conocer las obras de pechos de Bourgueois, ni tener en cuenta la Artemisa de Éfeso.
En otro orden de cosas, los bordados volumétricos de Sally Hewett, en especial estos dos de su serio de bordados de medicina y cirugía:
Me fascina esta pintura de Cossío, que se puede ver en la Exposición conmemorativa de los 80 años del Instituto Núñez de Arce, abierta hasta el domingo en la Sala de Exposiciones del Palacio Pimentel, de la Diputación de Valladolid
El punto de vista de la escena, el colorido tan parco, la sencillez de la sala de operaciones, con las tuberías vistas en la pared del fondo, los lavatorios. Las monjas con sus tocas enormes y sus delantales, a la espera, como el hombe con bata de la izquierda -tan repeinado- el cubo para los desechos.
En La bacanal del sr. Ticiano Vecelio de El Prado, la gente está ya muy puesta: unos ya duermen la juma, otros charlan medio tirados, otros bailan o agitan jarras, y el niño se hace pissss levantándose el vestido. El chorrito se ve perfectamente en toda su trayectoria para regocijo de diletantes fisgones.
y despues del pisss
una siestita para reposar comida y bebida
(una alegría encontrarme este cupido después de haber visto ya cientos de pinturas y esculturas, iglesias, palaciones...)
No conseguí averiguar más, ni encontrarla en la red-donde sin duda está, en el fondo de algún bloh estará-
[................................de cuendo esta mañana vi volar un gorrión.............................]
(fíjate tú qué problemas que tengo, ay señor")
[................................tiempo después.............................]
ignota maravilla, que recogí de feisbuj y Ah!, olvidé apuntar lo que era.En el maelstrom de imágenes, mensajes, textos que es facebook las maravillas no pasan desapercibidas, pero a veces ni sabemos lo que son.No sé a qué civilización de algún oriente próximo pertenece esta obra, ni su tamaño.Con algo de tesón- o con poco, según las casualidades- volveré a encontrarla y a saber qué es.
Imagen tomada de aquí, Museo du Quai Branly, donde se nos informa que esta foquita diminuta de 5,4 cm. de largo x 1,8 x 1,8 cm., y 12 gramos de peso,
¿Y Qué pasa con el arte? Objeto de desconfianza, de adoración, de piedad, de condena, de desprecio si es entretenimiento, de conversión en mercancía, de subasta en Sotheby's, de compra por parte de gente importante que busca invertir, muere como "pieza artística" en los sótanos de miles de museos. Renace también cada hora en cárceles, en centros de acogida para mujeres, en garajes de pequeñas ciudades, en talleres de universidades populares, en hostales de carretera, dondequiera que alguien coge un lápiz, un utensilio para marcar a fuego la madera, una copia de La tempestad, una cámara a precio rebajado, un cuchillo de tallar, una barra de carboncillo, una trompa de una casa de empeños, un video de Ciudadano Kane, cualquier cosa que te permita darte cuenta de nuevo de que este lenguaje expresivo, profundamente instintivo y sin embargo consciente de sí mismo, este proceso regenerador, podría ayudar a salvarte la vida. "Si no hubiera poesía un día cualquiera en el mundo" -escribió la poeta Muriel Rukeyser- "se inventaría ese día, porque el hambre sería intolerable". Clayton Eshleman denomina este hambre como "el deseo, la necesidad de un mundo más profundo y con más alma". Existe una dinámica continua entre el arte reprimido y el arte renacido, entre el marketing implacable de lo superficial y la "realidad, espectral y vívida, que utiliza todos los medios" (Rukeyser de nuevo) para alcanzarnos atravesando corazas, resistencias, resignación, para devolvernos al deseo.
El arte es ambas cosas: duro y frágil. Habla de lo que deseamos oír y de lo que tememos encontrar.
(...)
El arte no puede ser nunca legislado completamente por ningún sistema, ni siquiera por aquellos que premian la obediencia y envían a los artistas disidentes a trabajos forzados y a la muerte; ni puede tampoco, en nuestro sistema específicamente comprometido, ser realmente libre. Puede abrirse paso, por los medios más simples, a través del macadán agrietado, pero necesita respirar espacio, cultura, protección, para realizarse. Exactamente como le pasa a la gente. Los nuevos artistas, jóvenes o mayores, necesitan educarse en su arte, las herramientas de su oficio, la oportunidad de estudiar ejemplos del pasado y conocer a los que lo practican en el presente, conseguir críticas y palabras de ánimo de mentores, aprender que no están solos. Mientras el contrato social se marchita, cada vez a menos gente se le dirá 'Sí, puedes hacerlo; esto también te pertenece'. Como el gobierno, el arte necesita la participación de muchos y muchas para no convertirse en propiedad de una minoría poderosa y mezquinamente interesada en sí misma.
El arte es nuestro derecho innato, el medio más poderoso de acceder a nuestra propia experiencia y vida imaginativa y a la de otras gentes. Al redescubrir y recuperar continuamente la humanidad de los seres humanos, el arte es crucial para la visión democrática. Un gobierno que se aleja más y más de la búsqueda de la democracia, verá cada vez menos "utilidad" en alentar a los artistas, considerará el arte una obscenidad o un engaño.
(...)
Extraído de "Por qué rechacé la medalla nacional de las artes". 1997, en Artes de lo posible. Ensayos y conversaciones, de Adrienne Rich, en traducción de María Soledad Sánchez Gómez, Editorial Horas y Horas, Madrid, 2005.