SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

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sábado, 27 de agosto de 2016

Qué emocióoooooon



Tras la mudanza, he guardado en un armario un montón de obras delicadas que tenía guardadas desde hacía años en cajas y contenedores, dispersas en recovecos de la anterior vivienda-estudio-guarida-taller-almacén.

Pero tras ordenarlas y comprobar con felicidad que caben y están ahí a buen recaudo y seguras, he empezada a abrir sus cajas y contenedores y a ver qué había dentro de cada uno.

Y me he emocionado: ahí están, perfectamente, sanas, sin roturas ni deterioros, y sobre todo, están, siguen allí, son.

Me he emocionado. Obras que no recordaba

Y me he deleitado mirándolas,  y me he obligado a buscar sus nombres y cuándo las hice y cuándo y dónde las expuse.

Y por qué las hice, y por qué son








Isolation - Isolated work

Fibras de papel entintado, residuos de otras obras. Impuestas a papel vegetal, al cual tintaron -porque destiñeron- parcialmente, papel a su vez coloreado, + la mirada de Vicente Muñoz Álvarez

Tamaño pequeño (Little size)
2011





Untitled
 Esperando un título 
Si alguien tiene una sugerencia, que la haga en la barra, por favor.  
Dry White mulberry´s  leaf and hand made paper handled with punch.(Hoja seca de morera y papel hecho a mano tratado con punzón)  
¿??? Inches ¿ 
Auténtica hoja secas mojadas como las de Isabel Bono -que también me emocionan tantas veces-




Perturbation / Pertubación
-Una obra para el 15M-

Dry White mulberry´s  leaf and seminal fluff of poplar.
 (Hoja seca de morera y pelusa seminal de chopo)
 Sizes (in inches) unknown. 

Estas tres obras, de 2011 la primera y las otras dos de 2010, las expuse en la exposición Diseños experimentales y otras delicias diletantes, en La Curva de tan grato recuerdo, en 2011.

Y esas eran las cartelas de la exposición...


Pero lo que más me ha emocionado es volver a ver las esculturitas de vilanos del verano de 2013, que expuse en 2014 también en La Curva -mi gran sala de exposiciones- con el título de De cómo cazar un diente de león, y que guardé en cajas especiales poco después y subí con mucho cuidado a lo alto de un armario -con señalizaciones de MUCHO CUIDDADDDDDOOOOO- 


Me ha emocionado reencontralas, pues desde entonces no las había vuelto a ver, y que estén en perfectas condiciones, tal como las hice, pese a su gran fragilidad. 


Y me he reído de la alegría.



Vilanos en árbol
vilanos de diente de león / corteza
5 x 5,5 x 3 cm.









la montaña
Vilanos de diente de león / corteza de castaña de indias
4,5 x 4 x 2,8 cm. aprox.












Isla
Vilanos de diente de león / corteza de plátano ornamental
4,5 x 7,5 x 3,3 cm. aprox.




y finalmente, el simpático desfile de vilanos, la primera de estas esculturitas:




(vista así, en su cajita, me recuerda a los Cristos yacentes de las iglesias metidos en grandes urnas de crital y colocados bajo los altares, que hay que agacharse para verlos)









Desfile de vilanos
Vilanos / corteza

1,7 x 8 x 4 cm. aprox.



Y esto era lo que quería contar.
Otro día más 

domingo, 21 de agosto de 2016

Del muy noble arte del embalaje o embaladura





me he mudado de casa, con mis estudios incluidos, y TOOOOOODOOOOOOOOSSSSSSSSS mis cuadros y otras obras -esculturillas de vilanos, nidos, móviles de vegetales y otras hierbasssssss-

Orgullosa me siento de mi boîte-en-valise, donde metí bien embalados todos los móviles y otras cosas de gran delicadeza. Todos llegaron intactos, hasta las ramas más sutiles y desparrramadas.




Eeeembalé, previo desempolvamiento, los 268 cm. lineales por 38 cm. de profundidad de cuadros  grandes de mas allá del  2003 hasta el 2006, en el suelo, con gran despliegue de gimnasia y equilibrismo. 




No embalé los grandes lienzos que aún conservo (8 según inventario, más dos vírgenes de pintura -Yujuuuuuu! voy a pintar algo grandote ahí!!).

...cuando los mudanceros me aconsejaron embalarlos de dos en dos, cosa que me parece muy segura y razonable y conozco.... pero no puedo con el peso de dos cuadros a la vezzzzzz.


Y ahí me tocó desempolvar -y muchoooo!!!!- y embalar a toda prisa el metro cúbico de cuadros de los 90 y comienzos de los dosmiles, de dos en dosssss, en posición incómoda sobre una mesita de madera que crujía enloquecida bajo el peso y las vueltas y revueltas que les di a los cuadrrrooosss para embalarlos en parejita de guardia sivil.







Y venga a pedir a los mudanceros más precinto y más rollos de embalaje -del fuerte, eh? y déjamelo en la puerta de mi piso que a esa hora no estoy-. 


Y desarrollé una capacidad de dessempolvar y embalarr deprisita con los trozo de precinto recortados pegados en las piernas, las dos vueltas de plástico de burbujas y el recorteeeee, el recorte de los trozos que sobrran,, y el plegado de los que no, y hacer desaparecer todo lo que sobra ,plástico y precinto, sin que desaparecieran las tijeras ni mi paciencia.


A todo esto, los cuadros muy delicados de la próxima exposición, estaban sobreembalados en un aparte para que los trajeran con toda la delicadeza del mundo y todo su cariño y profesionalidad (que es mucha, Pedro y  Mudanzas PMB, gracias, chicos!)



Y como no pude acabar con todosssss los cuadrrrrooooosssss, los mudanceros se encargaron de embalar el fondo de armario que quedaba en el almacén de cuadros lleno de polvooooo, y hasta me trajeron lo que no quería traerrrr.


Y una vez en la nueva guarida.... la paz de guardarlo todo bien embaladito y limpio en el zulo de los cuadrosss o en el estudio bien tapado....

Peroooooo

de nuevo, una necesidad, me hizo empezar a desembalaaaaarrrrrrr again, todo otra vez, ay señor!!!!!

y ala! todo el pasillo lleno de cuadrosembaladosdedosendos


  





y más y más cuadrooossss



y aún más




Arg!!! un sindiós de cuadrrrooosssss




y con toda la paciencia ir otra vez quitando precintos y desenvolviendo plástico para ver qué c. había yo embalado allí dentro a toda prisa sin rotulaaaaarrrrrr.




y así me encontré en alegre contubernio una obra de 1998 embalada con otra de 2003



y tan contentas



y alguna pequeña sorpresa de lo que no debe ocurrirrrrr, glup!!!!... ejem...







mientras escucho musiquita  de Philippe Jaroussky L'Arpeggiata



 para tranquilizarme


Y de nuevo, vistas y rotuladas, vuelta a embalarlas y a guardarlas en orden cuasi  marcial, AR!



Y luego comienzo el hermoso proceso de desembalaje de las obras con doble embaladura, es decir, con el embalaje con las que las traje del enmarcador, más el embalaje que les añadí, para más seguritá.





Partamos de esta obra de 97,7 x 66,5 x 8 cm., y 8,3 Kg. de peso (con la que no puedo, por supuesto), y que debe mantenerse en vertical según dirección de la flecha, o tumbada con mucho cuidado.


Quitado el plástico, aún queda el misterio del papel





que se va desvelando, tras muchas vueltas de obra y papel



y al final, aparece ya la obra lista para colgar.

Y esto es algo del noble arte del embalaje
que tanto he practicado desde hace casi un mes,
loado sea el Santísimo!

Pero el ingenioso arte del cuelgue con sus pesos y medidas es ooootraaaaaa historia para otro día.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Fuuulkneeeeeerrr!!!!







Foulkneeeerrr!!!


Me encuentro en un sitio erróneo los cuentos completos de Foulkner y salgo despedida con ellos en la mano a anunciar la buena nueva a gritos por la ventana con la combinación negra y los rulos en el pelo.


Que en esta casa somos muy fulknerianosssss

Y benetianos, y bernhardianosssss




Juan Benet: Río
Colección Hermanos Benet Jordana

pero no hacemos ascos a Nabokov-of

y en tiempo de mudanza me apetece deshacerme de todos los libros menos de unos pocos.


Y así voy encontrando los estratos de mis lecturas colocados y empolvados en las estanterías que voy vaciando. Descubro 3!!!! tres, dididigo tres vueltas de tuerca... ya decía yo cada vez que lo he leído que me sonaba. Dos o tressssss Jack Londons igualitosss, ídem y tresss de Conrad solapados.. Y luego voy y los saco de la biblioteca.

Libros que ya no me dicen nada, libros que no recuerdo haber leído pero síi comprado, y a los que me dan ganas de dar una patadita.


Todo Lobo Antunes -menos el que más me impactó y gustó, Esplendor de Portugal- se me cae de lo alto de la estantería, mientras Murakami, con cierta rigidez nipona, me hace una reverencia. Maldigo a Pessoa y maldigo a Bolaño: sus libros están destrozados, con las hojas sueltas ý desordenadassss  de tantas lecturas propias y ajenas. La poesóa de Pessía es un laberinto de fragmentos de heterónimos y ortónimos entremezclados con dibujitos en acuarela / a la acuarela. Creo que tendré que comprar otro exemplar.

O me vuelvo a Región.

Hay libros que al volver a verlos me enternecen: El desierto de los tártaros (ouch!  je yeah!, Esperando a los bárbaros), Quer pasticiciaccio brutto de via Merulana -El zafarrancho aquel de vía Merulana (por qué quiero tanto a este libro?, los Paveses, La casa del silencio, el primer libro de Pamuk que leí. Y El útlimo vostiaco agazapado en su tundra -o borracho en el ferri finlandes-, y la muy sensual y deliciosa Natura morta de Josef Winkler. Y el muy singular Los tambores de Reiner Zimnik que alguien con mucho tino me prestó y olvidé devolver. Lo que me recuerda a los libros con dibujitos de Ginés Martínez, que coloco juntos y en la zona Libros de mis amigos. Y yo aún diría que me falta, porque no lo compré pero lo leí varias veces y alguna otra lo regalé La inmensa soledad de Pajak. 


Los Paco Roca está de vacaciones en otras casas.




Echo un vistazo a las revistas de arte y me parecen lo más anclado en su tiempo, más aún que la moda. Guardo tras dudarlo el catálogo de Barceló del año 84 ..... Me encuentro a De Kooning, a Jasper Johns, a mi amado y perseguido Skully, a Richter y a Polke, a Agnes Martin y a Robert Rhyman, el catálogo de la exposición Frágiles, que coloco con los libros de poesía de Parreño, entre los libros de mis amigos.

Puesto de honor para Kounellis -libro gigante- y lugar aparte solo pa él para Beuys.


En la caja de mudanzas el porrón de tochos de Picasso compite con la monumental obra de Rambrant, a ver quién pesa más, desde las Demoiselles d'Avignon, a la Suitte Vollard, pasando por El Guernica en cachos a tamaño natural, frente a los dibujos y grabados de Remmmmbrandddtttttt, que es como decir Fuulkneeer pero con otro acento. 


Y varios Velazquez y los dibujos de Leonardo, y Valdés Leal e Ingres, y El Greco, Giotto y Fra Angelico, herencia de mi madre, y el gran Titian y el Atlas Mnemosine, y La llamada muda, y El grutesco, y las Cartas a Theo con dibujitos de Vincent, y Moi, Eugénie Grandet de Bourgeois que me regaló Sara Herrera Peralta, y Karl Blossfeldt, y la Montagne Sainte-Victoire vista desde todos los puntos de las Landes, y La doctrina del Sainte-Victoire al decir de Peter (Handke).


Y en medio de todo ello, la plancha de acero de Amb música de Bach, grabada en un lado con el poema de Martí i Pol y por otro con una imagen de mi querido Joan Hernández Pijuan, una maravilla de 2,4 kilos editada por El Gato Gris en 1996, con la que pienso hacer una bromita a los mudanceros que no me han traído cajas para libros y me veo obligada a meterlos al fondo de cada caja nueva que hago, bajo ropa, platos, cacharros de cocinaaaa.. Sujétame esto un momento, por favor..









Y Coetzee y sus difíciles años, al lado de Kertész, que me cuenta que  "El incipiente crepúsculo inundaba con el color acre de la manzana verde los palacios de la ribera de Pest, desgastados ya por tanta ostentosa mentira", al lado de Kadaré y sus palacios de sueños y su maravilloso El expediente H. que falta porque debí de regalarlo de entusiasmo, junto a ¡Seboold, Sebold!, que inagura una zona dedicada a Hiroshima y otras barbaridades contadas literariamente, eso sí.


Y McCarthy y su carretera y todos sus hermosos caballos, junto a Stendhal y monsieur Proust, al ladito de Christa Wolf, que me falta Medea -a quién rayos se lo dejéeeeee- pero está Casandra.

Y La desaparición de Majorana y La segunda desaparición de Mejorana

Y los amorosos fragmentos y mitologías bertheanas, más algo de Bataille y un pelín de Foucault,  con Zazie dans le metró y Jean Genet y Esquilo, que no nos falte de ná.


Y el Dr. Freud y seguidores abajo del todo que pesan mucho, junto a Duchamp y sus jueguecitos.


Y Stephen Schaeuaching más Schnitztler Los muertos callan, y El pasmo de Palermo y Didi-Huberman ser cráneo.


Y el Celine haciendo migas con el Joyce

Y entre los libros que amo y me marcaron Oh!, El baño de Diana de Klossovwski, Pierre -el hermano del pintor-, y Oh! Paisajes del placer y de la culpa de Gómez de Liaño.


Y Juan Luis Panero, y Kavafis y Ezra Pound y Rilke y Valente y Valery. Y Celan y Leopardi y Eliot, T.S., más Ashbery más Rodríguez, Claudio.


En un aparte, entre los libros de mis amigos, Adrienne Rich junto a mi amada Ana Hatherly, con dibujo suyo dedicado que he de llevar a enmarcar. Más mía niña Isabel Bono, y Elena Román, Belén Artuñedo -4 órdenes de alejamiento-, casi todo Pilar Rubio Montaner con montón de autoediciones, más Parreño ya mencionado junto a Fernando Beltrán, y Ana Gorría, con Cristina Morano, Sandra Santana y la Cañamares, junto al Sr. Wolfe con multa de tráfico anexa. Y Ada Salas, Méndez Rubio, los Objetos perdidos de María y el Humus de Saldaña, y Miriam Reyes y Fermín Herrero con su letra menuda.






Multa
Acción poética del colectivo  Elefante Rosa en septiembre de 2009,
que obligaba a leer, en esta caso un poema de Mr. Wolfe.


Más 30 cm.de libros que aún no he podido leeer, entre Las Meninas de Santiago García y Javier Oliveres y O deserto de María do Cebreiro.



(Marlon me mira muy raro desde su corazón de tinieblas)


sábado, 23 de julio de 2016

Las cosas no nos obligan



Las cosas no tienen la obligación
de morir con nosotros,
no nos necesitan para servir y tener valor;
pudimos no haber sentido el universo en su gravedad,
no haber tenido nada.


Belén Artuñedo
"Expolios" (se puede leer en este enlace el poema completo)
Orden de alejamiento. lf ediciones, 2009 


Hago inventario de cosas que aún llevare conmigo y otras que no. 

Y me viene a la cabeza, claro, el poema de Belén Artuñedo. Qué cosas me valen y cuáles no. ¿Podría prescindir de todas?.. Sería estupendo! Pero no es así: hacia mis obras -y las ajenas en mis manos- siento cierta obligación de mantenerlas, no destruirlas ni desecharlas.

Y veo que elijo lo que llevaré conmigo por cuestiones afectivas, por los lazos que me unen a esos objetos.

Y así, 

Cargo aún de casa a casa con mis obras enmarcadas con cristal, que han aumentado, pero las más viejas o antiguas ya se aligeraron en diversas convocatorias (Vendo cuadros al precio del marco, y si quieres este lienzo ven por él y llevatelo puesto).






Las embalo, previo desempolvamiento, haciendo mucha gimnasia y sudando en medio de los 80 graditos Farenheit.


Carpetas y carpetas de dibujos, grandes y pequeñas, a montones y  ¡ahaaaaaaaaahhhhhj!: otras dos carpetitas con dibujos pequeños aparecen de no sé dónde ni yo sé por qué estaban allí.


Materiales de los que me desprendo y me desprendí. Esto hace mucho que no lo uso. Esto, por fortuna, ya está seco. Y otros que acarreo -para que sigues queriendo  guardar TANNNTOTTSSSSS carboncillos, si gastaste todos los carboncillos de la ciudad.

Una enorme caja de pasteles que contiene colores maravillosos, empolvándose duranteaños, pero que me llevo conmigo por su belleza y porque de tanto comprar pasteles me regalaron la caja expositor.


Libros y música que no recordaba

Fotos que me llevo y fotos que destruyo

Toda la cacharrería de CDs que ya caen en desuso, cuyo contenido está en otros mil sitios de la nube, de la red, del disco duro, del blando y en mis meningesss reblandecidas.


Y una selección de mis vegetales, todos ellos ocupando un pequeño contenedor, incluido un proyecto de nido de barro  que recogí de varios arroyos limpios, en el fondo, y ramitas y espinos.

Mi inventario de palitos, colección de pequeñas ramas-- si ya sabes que están en la calle y las puedes recoger cuando quieras, otra vez.. pero no, son estas las que elegí en su momento, día a día y llevé a casa y fue colocando sobre un papel. 




Y un trozo de rama de chopo, una rama de espino, varias cortezas de árboles

Y todos los móviles que se balanceaban por habitaciones y pasillo, desmontados o recogidos con cuidado, 




con cuidado embalados y todos ellos colocados en un contenedor, mi boîte-en-valise.





Los cuadros de mis amigos, pero aún dejo uno que me acompañará aquí hasta el último momento, para dar aún un punto de amor a esta casa que voy despoblando y abandonando, los gorriones en el tendido eléctrico de Juan Amímegustaelpapel.




Y de repente, donde no sabía que estaban, encuentro entre las mías,obras de mis amigos -la foto de un pene en b/n de Juan Carlos Tejo, y MI SCULLYY, lleno de polvo, que limpio y coloco junto al pene ya limpito y la fotografía del paseo central del Campo Grande que hizo Miguel Martín y un amigo me regaló porque vió que la amaba, y otro amigo me dijo que él está en esa foto fuera de campo, ayudando. Esa foto que ya ha estado en los pasillos de varias casas, al fondo, cerrando el horizonte, o bien junto a la puerta, despidiéndome al salir de casa.


Y entre los míos, me topo con mi "Archivos melancólicos" y me alegro de volver a verlo, tan blanquito y poco melancólico (la foto amarillea).




Y cuadernos de campo de mi padre llenos de dibujitos de pliegues, y su pico para partir piedras, que aparece en el estudio -qué hice yo ahí con él- y de repente me recuerda al piolet hincado en  la cabeza de Trosky y me entran ganas de salir por ahí a partir piedras y ver qué tienen dentro.


Y en un viejo libro que desecho, encuentro un marcapáginas que me llama la atención porque reproduce una pintura muy hermosa: y es de Fernando Sánchez Calderón, ya fallecido, de la exposición "Memoria" que vi en 1997. Y lo guardo para no perderlo nunca, me digo, en donde las palabras, el nuevo libro de Pilar Rubi Montaner,  que no tengo aún tranquilidad de leer pero aquí está, a mi lado, con las útlimas cosas que quiero llevarme.


Y entre toda esta melaza de cajas y contenedores y cuadros embalados y cosas hiperfrágiles, un carpeta con el proyecto de la next exhibition y los dibujos y proyectos que andaba haciendo, y un tuper con los seres y materiales que estaba utilizando, con los rótulos "Estoy aquí", para no perderme, o eso creo. O quizá sea bueno perderme y olvidarme de todo este pasado!

Las cosas no nos obligan.
Arrancadas o perdidas,
descerrajan el escaso refugio
que en ellas tramamos un día.

 (Ultimo fragmento de "Expolios" de Belén Artuñedo)