SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

miércoles, 3 de agosto de 2016

Fuuulkneeeeeerrr!!!!







Foulkneeeerrr!!!


Me encuentro en un sitio erróneo los cuentos completos de Foulkner y salgo despedida con ellos en la mano a anunciar la buena nueva a gritos por la ventana con la combinación negra y los rulos en el pelo.


Que en esta casa somos muy fulknerianosssss

Y benetianos, y bernhardianosssss




Juan Benet: Río
Colección Hermanos Benet Jordana

pero no hacemos ascos a Nabokov-of

y en tiempo de mudanza me apetece deshacerme de todos los libros menos de unos pocos.


Y así voy encontrando los estratos de mis lecturas colocados y empolvados en las estanterías que voy vaciando. Descubro 3!!!! tres, dididigo tres vueltas de tuerca... ya decía yo cada vez que lo he leído que me sonaba. Dos o tressssss Jack Londons igualitosss, ídem y tresss de Conrad solapados.. Y luego voy y los saco de la biblioteca.

Libros que ya no me dicen nada, libros que no recuerdo haber leído pero síi comprado, y a los que me dan ganas de dar una patadita.


Todo Lobo Antunes -menos el que más me impactó y gustó, Esplendor de Portugal- se me cae de lo alto de la estantería, mientras Murakami, con cierta rigidez nipona, me hace una reverencia. Maldigo a Pessoa y maldigo a Bolaño: sus libros están destrozados, con las hojas sueltas ý desordenadassss  de tantas lecturas propias y ajenas. La poesóa de Pessía es un laberinto de fragmentos de heterónimos y ortónimos entremezclados con dibujitos en acuarela / a la acuarela. Creo que tendré que comprar otro exemplar.

O me vuelvo a Región.

Hay libros que al volver a verlos me enternecen: El desierto de los tártaros (ouch!  je yeah!, Esperando a los bárbaros), Quer pasticiciaccio brutto de via Merulana -El zafarrancho aquel de vía Merulana (por qué quiero tanto a este libro?, los Paveses, La casa del silencio, el primer libro de Pamuk que leí. Y El útlimo vostiaco agazapado en su tundra -o borracho en el ferri finlandes-, y la muy sensual y deliciosa Natura morta de Josef Winkler. Y el muy singular Los tambores de Reiner Zimnik que alguien con mucho tino me prestó y olvidé devolver. Lo que me recuerda a los libros con dibujitos de Ginés Martínez, que coloco juntos y en la zona Libros de mis amigos. Y yo aún diría que me falta, porque no lo compré pero lo leí varias veces y alguna otra lo regalé La inmensa soledad de Pajak. 


Los Paco Roca está de vacaciones en otras casas.




Echo un vistazo a las revistas de arte y me parecen lo más anclado en su tiempo, más aún que la moda. Guardo tras dudarlo el catálogo de Barceló del año 84 ..... Me encuentro a De Kooning, a Jasper Johns, a mi amado y perseguido Skully, a Richter y a Polke, a Agnes Martin y a Robert Rhyman, el catálogo de la exposición Frágiles, que coloco con los libros de poesía de Parreño, entre los libros de mis amigos.

Puesto de honor para Kounellis -libro gigante- y lugar aparte solo pa él para Beuys.


En la caja de mudanzas el porrón de tochos de Picasso compite con la monumental obra de Rambrant, a ver quién pesa más, desde las Demoiselles d'Avignon, a la Suitte Vollard, pasando por El Guernica en cachos a tamaño natural, frente a los dibujos y grabados de Remmmmbrandddtttttt, que es como decir Fuulkneeer pero con otro acento. 


Y varios Velazquez y los dibujos de Leonardo, y Valdés Leal e Ingres, y El Greco, Giotto y Fra Angelico, herencia de mi madre, y el gran Titian y el Atlas Mnemosine, y La llamada muda, y El grutesco, y las Cartas a Theo con dibujitos de Vincent, y Moi, Eugénie Grandet de Bourgeois que me regaló Sara Herrera Peralta, y Karl Blossfeldt, y la Montagne Sainte-Victoire vista desde todos los puntos de las Landes, y La doctrina del Sainte-Victoire al decir de Peter (Handke).


Y en medio de todo ello, la plancha de acero de Amb música de Bach, grabada en un lado con el poema de Martí i Pol y por otro con una imagen de mi querido Joan Hernández Pijuan, una maravilla de 2,4 kilos editada por El Gato Gris en 1996, con la que pienso hacer una bromita a los mudanceros que no me han traído cajas para libros y me veo obligada a meterlos al fondo de cada caja nueva que hago, bajo ropa, platos, cacharros de cocinaaaa.. Sujétame esto un momento, por favor..









Y Coetzee y sus difíciles años, al lado de Kertész, que me cuenta que  "El incipiente crepúsculo inundaba con el color acre de la manzana verde los palacios de la ribera de Pest, desgastados ya por tanta ostentosa mentira", al lado de Kadaré y sus palacios de sueños y su maravilloso El expediente H. que falta porque debí de regalarlo de entusiasmo, junto a ¡Seboold, Sebold!, que inagura una zona dedicada a Hiroshima y otras barbaridades contadas literariamente, eso sí.


Y McCarthy y su carretera y todos sus hermosos caballos, junto a Stendhal y monsieur Proust, al ladito de Christa Wolf, que me falta Medea -a quién rayos se lo dejéeeeee- pero está Casandra.

Y La desaparición de Majorana y La segunda desaparición de Mejorana

Y los amorosos fragmentos y mitologías bertheanas, más algo de Bataille y un pelín de Foucault,  con Zazie dans le metró y Jean Genet y Esquilo, que no nos falte de ná.


Y el Dr. Freud y seguidores abajo del todo que pesan mucho, junto a Duchamp y sus jueguecitos.


Y Stephen Schaeuaching más Schnitztler Los muertos callan, y El pasmo de Palermo y Didi-Huberman ser cráneo.


Y el Celine haciendo migas con el Joyce

Y entre los libros que amo y me marcaron Oh!, El baño de Diana de Klossovwski, Pierre -el hermano del pintor-, y Oh! Paisajes del placer y de la culpa de Gómez de Liaño.


Y Juan Luis Panero, y Kavafis y Ezra Pound y Rilke y Valente y Valery. Y Celan y Leopardi y Eliot, T.S., más Ashbery más Rodríguez, Claudio.


En un aparte, entre los libros de mis amigos, Adrienne Rich junto a mi amada Ana Hatherly, con dibujo suyo dedicado que he de llevar a enmarcar. Más mía niña Isabel Bono, y Elena Román, Belén Artuñedo -4 órdenes de alejamiento-, casi todo Pilar Rubio Montaner con montón de autoediciones, más Parreño ya mencionado junto a Fernando Beltrán, y Ana Gorría, con Cristina Morano, Sandra Santana y la Cañamares, junto al Sr. Wolfe con multa de tráfico anexa. Y Ada Salas, Méndez Rubio, los Objetos perdidos de María y el Humus de Saldaña, y Miriam Reyes y Fermín Herrero con su letra menuda.






Multa
Acción poética del colectivo  Elefante Rosa en septiembre de 2009,
que obligaba a leer, en esta caso un poema de Mr. Wolfe.


Más 30 cm.de libros que aún no he podido leeer, entre Las Meninas de Santiago García y Javier Oliveres y O deserto de María do Cebreiro.



(Marlon me mira muy raro desde su corazón de tinieblas)