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(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

martes, 2 de agosto de 2016

Dharma: recuerdos de unos y otros





La fotografía del cartel de la actuación de la Dharma en Valladolid me la pasó Maguil

(¡¡¡graciasss!!!)

que conserva el cartel original.

 ¡Qué sorpresa me dió!


Andamos dando vueltas a cuántas veces actuó la Dharma en Valladolid -Teatro Valladolid-, y unos dicen que dos, una al menos con Comediants, otros creen que tres. Los trajo Taller de Cultura, gente del PTE  y/o de la JGRE.

Quien tenga información, que la aporte, que ya haremos algo con ella -una enciclopedia, al menos-, además de recordar, gran ejercicio.

"Amplían sus fronteras para llegar al resto de España con la participación en 1975 en el festival de Rock de Burgos y en el de Canet Rock ante 50.000 espectadores donde toda la comuna hippie se traslado a la pequeña localidad, y junto a los Comediants tomaron las calles, siendo los primeros en poner de moda los pasacalles. Estas celebraciones conjuntas entre la Dharma y Els Comediants daría paso a la grabación del larga duración, “L`Oucomballa”, donde podemos escuchar el Rock Progresivo del grupo con el griterío de la calle que se escucha en las fiestas tradicionales."


Actuación en Canet Rock 1975

"En 1977 llegaría su tercer trabajo, el disco “Tramuntana”, considerado por algunos críticos el mejor trabajo de la banda catalana. Al disco le precederá una promoción que les llevará de gira por el territorio español, culminado por un apoteósico éxito en el Pabellón de deportes del Real Madrid el 3 de diciembre de 1977 ante 5.000 espectadores."

Esta cita la he copiado de un blog desde Google+, pero ya no sé de donde las cogí. Doy las gracias al dueño o dueña del blog y pido disculpas por no poder poner la fuente y autor del texto, como debería ser.


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Yo no estuve en ninguno de esos dos/tres conciertos de la Dharma en Valladolid, pero sí los recuerdo a través de haber visto carteles o haber oído hablar entonces de las actuaciones. Y me he percatado que recordaba su música, pues en cuento empecé a escucharlos hace dos meses, me di cuenta que llevaba su música conmigo desde hacía mucho tiempo:

turí-rurí turí-rurí-ruríiiiturí-rurí turí-rurí-ruríiiitará-tatá rará-rararara...
(más o menos. Disculpas por mi torpeza musical)

No me fueron ajenas esas actuaciones, pese a que entonces era muy joven y no me dejaban ir de conciertos, claro.

Pero sí me dejaron en Barcelona, ¡jejejeee!, y este recuerdo de Barcelona de mis doce o trece años, me llegó de nuevo escuchando a la Dharma.

Y lo disfruté mucho y disfruté de él con otras personas que estuvieron allí en Barcelona conmigo -o yo con ellos, más bien-:

Mi padre me llevó de excursión de estudios con sus alumnos una semana de pascua a Barcelona, allá por el 77 ó 78. Recuerdo ir con él por las Ramblas y pararnos a ver libros en los puestos en la calle. Yo quise varios libros sobre anarquismo, algo así como historias del anarquismo, y él me los compró. Supongo que me preguntó si me interesaba el tema, y probablemente le pareció muy bien mi interés por la historia.

Por la noche me dejó salir con sus alumnos, unos jovencitos de 18-20 años que a mí me parecían gente muy mayor y formada. Me confió a ellos, que cuidaran de mí, en especial a C. y M., dos hombres enormes y fuertes y muy buenas personas.


La primera visita nocturna fue al barrio chino, claro, a ver sus alucinantes escaparates de lencería imposible. La siguiente, al otro lado de la Rambla, a una plaza llena de bares y porros, y mucho gipi pululando, que hizo mis delicias. 

Luego,  no sé cómo, aparecimos en un lugar muy amplio al aire libre, ante un concierto nocturno, sentados en el suelo y disfrutando como locos. No sé quién actuaba, solo recuerdo un grupo muy grande sobre el escenario y mucha diversión. Me encantó.

Muchas veces he creído que era la Dharma aquella gente que actuaba, pero otras tantas lo he dudado.

Les he preguntado a aquellos alumnos, hoy profesores, pero no recuerdan bien dónde fue ni a quiénes escuchamos. Sí recuerdan otros detalles, claro.

Recuerdo también de aquella excursión la visita al Volcán de Santa Margarita como un lugar de ensueño: un volcán!!!! Con cráter y todo!!!! y todo el cráter una pradera, y en ella una casina. ¡Con las ganas que tenía yo de ver un volcán!


Y todos estos hermosos recuerdos vinieron al hilo de volver a escuchar a la Dharma. 

Gracias a ellos y a los que hicieron posibles las vivencias hoy rememoradas: mi padre y sus alumnos.