prólogo para un libro de poesía, donde se da mucho jabón al autor y sus poemas.
las notas finales, de gran erudición, enjundia y todo eso.
jejejé en japonés (más o menos)
Mientras trato de aprender sumerio -flechita - flechita -flechita- y hacer unas semillas volátiles con papel de fumar,
y y y otras historias,
los diletantes se lo pasan en grande mirando unos libros de escultura africana que me han regalado.
A partir de una escultura paré, de Tanzania, de 26 cm. de altura -según informa Elena Martínez-Jaquet en Barro, dioses y vida. Introducción a la cerámica tradicional africana, editado por la Fundación Alberto Jiménez Arellano-Alonso, en 2010- se han hecho este muñeco que yo diría que es masculino y que se me parece mucho a las obras de mi amigo Luis García -y encima lo han dibujado en la cara posterior de un sesudo artículo de VVAA sobre la especificidad de la imagen enrevesada en el arte contemporáneo y otras gaitas-.