SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

sábado, 23 de julio de 2016

Las cosas no nos obligan



Las cosas no tienen la obligación
de morir con nosotros,
no nos necesitan para servir y tener valor;
pudimos no haber sentido el universo en su gravedad,
no haber tenido nada.


Belén Artuñedo
"Expolios" (se puede leer en este enlace el poema completo)
Orden de alejamiento. lf ediciones, 2009 


Hago inventario de cosas que aún llevare conmigo y otras que no. 

Y me viene a la cabeza, claro, el poema de Belén Artuñedo. Qué cosas me valen y cuáles no. ¿Podría prescindir de todas?.. Sería estupendo! Pero no es así: hacia mis obras -y las ajenas en mis manos- siento cierta obligación de mantenerlas, no destruirlas ni desecharlas.

Y veo que elijo lo que llevaré conmigo por cuestiones afectivas, por los lazos que me unen a esos objetos.

Y así, 

Cargo aún de casa a casa con mis obras enmarcadas con cristal, que han aumentado, pero las más viejas o antiguas ya se aligeraron en diversas convocatorias (Vendo cuadros al precio del marco, y si quieres este lienzo ven por él y llevatelo puesto).






Las embalo, previo desempolvamiento, haciendo mucha gimnasia y sudando en medio de los 80 graditos Farenheit.


Carpetas y carpetas de dibujos, grandes y pequeñas, a montones y  ¡ahaaaaaaaaahhhhhj!: otras dos carpetitas con dibujos pequeños aparecen de no sé dónde ni yo sé por qué estaban allí.


Materiales de los que me desprendo y me desprendí. Esto hace mucho que no lo uso. Esto, por fortuna, ya está seco. Y otros que acarreo -para que sigues queriendo  guardar TANNNTOTTSSSSS carboncillos, si gastaste todos los carboncillos de la ciudad.

Una enorme caja de pasteles que contiene colores maravillosos, empolvándose duranteaños, pero que me llevo conmigo por su belleza y porque de tanto comprar pasteles me regalaron la caja expositor.


Libros y música que no recordaba

Fotos que me llevo y fotos que destruyo

Toda la cacharrería de CDs que ya caen en desuso, cuyo contenido está en otros mil sitios de la nube, de la red, del disco duro, del blando y en mis meningesss reblandecidas.


Y una selección de mis vegetales, todos ellos ocupando un pequeño contenedor, incluido un proyecto de nido de barro  que recogí de varios arroyos limpios, en el fondo, y ramitas y espinos.

Mi inventario de palitos, colección de pequeñas ramas-- si ya sabes que están en la calle y las puedes recoger cuando quieras, otra vez.. pero no, son estas las que elegí en su momento, día a día y llevé a casa y fue colocando sobre un papel. 




Y un trozo de rama de chopo, una rama de espino, varias cortezas de árboles

Y todos los móviles que se balanceaban por habitaciones y pasillo, desmontados o recogidos con cuidado, 




con cuidado embalados y todos ellos colocados en un contenedor, mi boîte-en-valise.





Los cuadros de mis amigos, pero aún dejo uno que me acompañará aquí hasta el último momento, para dar aún un punto de amor a esta casa que voy despoblando y abandonando, los gorriones en el tendido eléctrico de Juan Amímegustaelpapel.




Y de repente, donde no sabía que estaban, encuentro entre las mías,obras de mis amigos -la foto de un pene en b/n de Juan Carlos Tejo, y MI SCULLYY, lleno de polvo, que limpio y coloco junto al pene ya limpito y la fotografía del paseo central del Campo Grande que hizo Miguel Martín y un amigo me regaló porque vió que la amaba, y otro amigo me dijo que él está en esa foto fuera de campo, ayudando. Esa foto que ya ha estado en los pasillos de varias casas, al fondo, cerrando el horizonte, o bien junto a la puerta, despidiéndome al salir de casa.


Y entre los míos, me topo con mi "Archivos melancólicos" y me alegro de volver a verlo, tan blanquito y poco melancólico (la foto amarillea).




Y cuadernos de campo de mi padre llenos de dibujitos de pliegues, y su pico para partir piedras, que aparece en el estudio -qué hice yo ahí con él- y de repente me recuerda al piolet hincado en  la cabeza de Trosky y me entran ganas de salir por ahí a partir piedras y ver qué tienen dentro.


Y en un viejo libro que desecho, encuentro un marcapáginas que me llama la atención porque reproduce una pintura muy hermosa: y es de Fernando Sánchez Calderón, ya fallecido, de la exposición "Memoria" que vi en 1997. Y lo guardo para no perderlo nunca, me digo, en donde las palabras, el nuevo libro de Pilar Rubi Montaner,  que no tengo aún tranquilidad de leer pero aquí está, a mi lado, con las útlimas cosas que quiero llevarme.


Y entre toda esta melaza de cajas y contenedores y cuadros embalados y cosas hiperfrágiles, un carpeta con el proyecto de la next exhibition y los dibujos y proyectos que andaba haciendo, y un tuper con los seres y materiales que estaba utilizando, con los rótulos "Estoy aquí", para no perderme, o eso creo. O quizá sea bueno perderme y olvidarme de todo este pasado!

Las cosas no nos obligan.
Arrancadas o perdidas,
descerrajan el escaso refugio
que en ellas tramamos un día.

 (Ultimo fragmento de "Expolios" de Belén Artuñedo)