SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

jueves, 25 de noviembre de 2010

Tratándose de otoños, hoja calada



Hablando del otoño como lo hace Pedro hoy en su Acequia, los diletantes, que son gente nada dada a la melancolía, se han entretete-ee-nido en dar salida al dilema del hacer o no hacer con/sobre la hoja calada, como la llamó y como planteó el anónimo comentarista de esta entrada anterior, sobre la posibilidad de que una hoja calada, seca y retorcida fuera una escultura o se hiciera con/como ella una escultura.




Llevaban varios días probando a hacer agujeritos coherentes sobre varias hojas, con resultados insatisfactorios.


Finalmente hoy lo han conseguido, parece.


















La operación, con las debidas distancias (enormes distancias), tiene mucho del essere fiume de Guiseppe Penone, obra que nos encanta a los diletantes y a mí, su asociada.

Porque lo que queríamos era hacer la hoja.

(Pero también, teniendo esa referencia, jugar al juego de Penone. Pero no con una piedra extraída costosamente del lecho del río, no con el conocimiento del escultor, sino con una hoja seca en manos de diletantes con agujas. Y este era el motivo de la duda en la que estábamos en la anterior entrada: jugar o no y cómo)


Los puntitos o virutas que hay junto a las hojas son los materiales quitados a la hoja sobre la que han trabajado los diletantes. Al tocarlos impregnan los dedos y su ámbito de olor a hoja, a hoja seca, no a hoja húmeda, humus.

 En otros diseños experimentales en los que colaboramos los diletantes y yo, trabajamos con hojas que recogimos empapadas en un bosque, y que al ser mojadas de nuevo aroman a humus, aún.