SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

domingo, 28 de noviembre de 2010

Pensando a partir de "La luz es más antigua que el amor", de Ricardo Menéndez Salmón

Perugino
Crucifixión. Santa María Magdalena dei Pazzi. Florencia

  
En La luz es más antigua que el amor, Ricardo Menéndez Salmón  reflexiona sobre el acto de creación y sus alrededores (el poder y el arte, por ejemplo), a través del escritor Bocanegra, que va construyendo su obra  "La luz es más antigua que el amor", sobre tres pintores de distintas épocas: el humilde e inventado De Robertis (Italia, 1300-1400), Mark Rohtko, real y novelado, y el titánico e inventado Semiasin (siglo XX, comienzos del XXI)

A través del escritor ficticio Bocanegra, la voz que habla del arte y la creaióin es la de Menéndez Salmón, y su reflexión se aplica a la obra literaria y a la obra plástica, atendiendo especialmente a la pintura.

Porque quien en el acto de componer música, pintar frescos, esculpir sobre mármol o levantar catedrales se contempla a sí mismo desde la perspectiva del oficio, no pude por menos que preguntarse: "Todo este esfuerzo, toda esta lucha de vanidades, toda esta ingente escenificación, ¿para qué?" De los demonios que acechan al creador a lo largo y ancho de su tarea, ninguno tan angustioso como la carencia de sentido [..] Porque, por definición, el sentido no es algo que se le suponga a la creación, no es algo que le sea dado ex ovo. Así, del misterio de las sensaciones e impresiones que alimentan su vida, el creador cosecha el misterio de la realización de su obra.


La carencia se sentido de la obra que realizamos, en efecto: para qué hacer lo que hago, lo que deseo hacer, ahora, en este tiempo actual de zozobra e incertidumbre, incluso con peste, como en la época de De Robertis. Para qué hacerlo, más allá de mi vanidad, de la mía pero también de la tuya, si no es porque me impele el deseo de hacerla.

Cuando ese deseo parece que se evapora, surge esta pregunta que es realmente angustiosa: ese espacio blanco, que puede introducir al creador en una "depresión blanca":


Hay días en que Bocanegra se sienta a escribir y lo rodea la nada. Una larga, desalentadora nada. Una nada nada dadivosa. Una nada del tamaño del planeta. No es el famoso bloqueo del escritor, ni la socorrida falta de inspiración, ni el consbido tedium vitae. No: es la pura nada, los poderes de la nada, los ropajes de la nada, la vida en blanco, la página en blanco, los interruptores apagados, las circunvoluciones secas. Postración, desaliento, silencio: nada.


En esa situación de nada, la persona hace sus labores y tareas rutinarias, como si estuviera andando por un hilo en el aire, olvidado de todo lo que antes creó, sin poder encontrar la ligazón con aquel que él era cuando hizo esas obras.



[..] la firma irrevocable de un único modo de mirar entre millones de posibles modos de mirar [..]



Bocanegra, el escritor ficticio,  escribe en su novela sobre Mark Rothko en los años 60 del siglo XX y su obsesivo trazo-horizonte.

 Esta es una hermosa manera de acercarse a la explicación de alguna de las cuestiones subyacentes a la creación: la mirada, entendida como mirada inteligente, obviamente, mirada con poso -y con deseo-.


[..] porque el territorio del artista, de cualquier artista, incluso de uno tan grande como Rothko, es siempre el fracaso [..]

[..] está llamado a la ruina de sus esperanzas.

Prosigue Bocanegra reflexionando, dentro del procesa de creación, sobre la persecución del fulgor interno que se intenta plasmar en la obra, y del que una y otra vez no queda, hecha la obra, sino un pálido reflejo a ojos del creador, que no del espectador.



[..] y la impresión de que el arte puede ser un excelente refugio, un consuelo de primera magnitud frente a las agresiones de la vida.

Bocanegra contemplando las pinturas de la Houston Chapel, considerada la obra maestra de Rothko, y realizada en 1965.

(En otros lugares de la realidad ajenos al arte, pero unidos a él por la mirada, qué consuelo es mirar, mirar aunque sea una pequeña planta asomando por una rendija, y no ver así la fealdad de las ciudades, olvidar aunque sea temporalmente la agresiva asquerosidad del mundo.)

 Mark Rothko
Sin título (Negro sobre gris), 1969-1970

[..] Resulta tentador pensar que la depresión que devora a Rothko se encarna para la eternidad en esas catorce majestades que combinan el raro prodigio de la tiniebla de que están hechas con la paz que su contemplación regala, como si el precipitado de toda la angustia que cabe en el corazón de un hombre diera como resultado la conquista de la dicha por parte de quienes lo contemplan.
¿Qué pintó Rothko en The Houston Chapel? Quizá los misterios de un dios severo: el dolor psíquico transmutado en belleza.[..]


Sigue Bocanegra reflexionando sobre la Houston Chapel, pero lo separo de la anterior reflexión por las consideraciones en torno al dolor psíquico, yla depresión: cómo en estados tan devastadores para una persona, puede ésta crear, hacer que el horror que invade su psiquismo,  lleno de luchas y gritos que le aislan del exterior, puede transmutarse en obras que transmiten paz y producuran placer al espectador. 

Y, añado, y en legítimo orgullo para la persona-artista, cuando  pasado el tiempo de la "depresión negra", situado en un psiquismo más llevadero aunque inestable, vuelve la mirada a sus obras, las obras de aquella época subsumida y socavada, y las encuentra dignas, hermosas. Y se pregunta "¿y yo hice esto entonces, cuando todo era destrucción en mí?"


[..] La creación es un sucedáneo de la existencia, un intento de mímesis siempre fallida, y las galas de la ficcion poco pueden contra las inclemencias de la realidad. La anagnórisis artística es un torpe reflejo de los reconocimientos vitales; cada epifanía leída palidece ante cada injuria sentida.[..]


Habla ahora el autor, Ricardo Menéndez Salmón, de su ficticio escritor Bocanegra enfrentado al mal encarnado en la enfermedad terminal de su mujer. Se habla sobre existencia y creación, y aunque parece chocar con lo expresado sobre el arte como refugio y consuelo frente a las inclemencias vitales, pienso que no es así: se trata de matizaciones que me parece apuntan a la comprensión de la vida psíquica como un continuo flujo, no como algo sólido y estable.


Por decirlo más claramente: lo que nos hace mal y aquello en lo que podemos refugiarnos, no siempre pesan igual: pesa más una vez el daño. Otras veces el refugio cumple su fin.

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 Estas son algunos de los pensamientos a los que me ha llevado la lectura de:

Ricardo Menéndez Salmón
La luz es más antigua que el amor
Seix Barral, 2010


Nota: las obras de Perugino y Rothko son mencionadas en este libro como objeto de una larga contemplación por Bocanegra.