SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

martes, 31 de enero de 2012

En torno a la casa tomada





Pienso en esta encantadora casa tomada por la maleza, por enredaderas que parecen árboles por cómo se elevan sobre el edificio y por el grosor de tronco arbóreo de sus arranques.

En ese espacio verde y contra el fondo de abetos, con su vegetación que casi tapa el edificio, me parece una casa de ensueño.




 Sin embargo, hay a la vez  algo desasosegante e incluso siniestro en ella. Esa vegetación la ciega y axfisia.
Los "troncos", que semejan troncos de árboles embutidos en los muros, la aprisionan.

Esos "troncos" que no lo son, me recuerdan a pilastras, y me traen a la memoria antiguos edificios romanos cuyo espacio y forma externa se conservó al quedar embutidas sus columnas periféricas en edificios construidos posteriormente.


Recuerdo así en la Piazza di Pietra de Roma, las imponente columnas que restan  del templo de Adriano, convertido en borsa en el siglo XVIII, con muros que se adosan a las columnas que en la antigüedad del templo estuvieron exentas.


O el Templo de Diana, con el que topo con asombro en medio de una calle en Mérida, atrapando en su interior un palacio renacentista.


Me fascina cómo los diversos usos posteriores dados a los edificios antiguos (Teatro Marcelo de Roma) a lo largo de muchos siglos, han permitido su pervivencia parcial en la superficie.

Y sin embargo, no me desprendo del sentimiento de que esas columnas embutidas en muros posteriores parecen aprisionar todas esas construcciones, a veces viviendas, tanto las más  antiguas como las posteriores.

Así en la casa tomada.