SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

lunes, 17 de septiembre de 2012

La exposición "Alfabeto vegetal (y otras hierbas)"



Durante septiembre y octubre, en la Bodeguilla Guajira (C/. Estación 68 -a la altura de calle San Luis), muestro la exposición "Alfabeto vegetal (y otras hierbas)", bajo el comisariado de la Sociedad de diletantes (, S.L.).

Si conocéis las bolillas que cuelgan de los plátanos ornamentales.. 


podré explicar de qué va este trabajo que presento.

Estas bolillas (infrutescencias, si no me equivoco) del plátano de sombra u ornamental




contienen dentro una esfera dura, leñosa, de un color así como entre gris pardo y demás,  pendiente de un pedúnculo con fibras amarillentas... que me resultan conmovedoras. 




Rodeando a la esfera hay una deliciosa redecilla esférica, una rejilla semileñosa de base pentagonal-hexagonal.







Bien. Durante meses he recolectado bolillas y las he quitado su redecilla.

Para esto hay que rasgar la red: los fragmentos rotos, a veces de un milímetro, me pareció que formaban un alfabeto de millares de signos familiares pero de significado desconocido.














Con ellos empecé a escribir textos: textos prolijos a imitación de manuscritos árabes, poemas.. textos que escribo sin saber qué dicen. En alguno empecé a escribir y tras un par de renglones los signos se empezaron a deslizar a lo largo de la hoja como locos, para formar finalmente un amasijo incomprensible de signos...














Esto es lo que llamé texto vegetal y alfabeto vegetal.



Por otra parte, me dediqué a reparar los desgarrones de las bolillas cosiendo con hilo los fragmentos desaparecidos (los que se constituyeron en alfabeto). Las esferitas recuperaron su consistencia y me dediqué a colgarlas de diversas maneras en móviles, incluyendo un "nido en columpio".
















 


Bien, las otras hierbas de la exposición  consiste en  un dibujo de dos elementos vegetales -uno de ellos representa a las bolillas con su pedúnculo-, a los que añadí sus modelos reales: los placeres del parecido.



 




Para la presentación de las obras, preferí enmarcar lo indispensable, montando lo demás  con materiales cartoneros, como corresponde a mi economía y a la de tantos otros, y como corresponde a este momento no ya de crisis económica, sino también de inflexión en nuestro modo de relacionarnos con lo que usamos-consumimos-tiramos.





Y en esto consiste este trabajo, un tanto melancólico pero risueño, que ahora expongo. 


Ha sido un placer
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