SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

martes, 1 de septiembre de 2009

pero mi trabajo es constatar lo obvio



La última noche de la tierra


El mirlo de todos los años ha vuelto a visitar mi casa
y todavía sigo aquí.

Su música no cambia y eso ya lo he escrito.

Pero mi trabajo es constatar lo obvio

y eso es lo que el mirlo me viene a recordar.

El tiempo pasa, la gente se hace vieja, se muere,

por su propia mano o con ayuda.

Las palabras van bajando por el desagüe

de lo que alguien ha llamado la intrahistoria.

Todo fluye y se pierde, los ríos en el mar,

el mar en la inmensidad inabarcable del cosmos,

el cosmos en la nada de la que no debió salir.

Mientras tanto tecleamos.

Un sordo tamborileo contra siglos de muerte programada

y un futuro de certera incertidumbre.

Un batallón de patéticos amanuenses del olvido

exigiendo dos camisas para el camino hacia el patíbulo.

Pero no es el frío el problema, sino el miedo.

Y es el mirlo, en su ignorancia, el que sabe la verdad.

Cumple sin la más mínima estridencia

el ritual que le ha impuesto la biología.

Luego morirá. Sin epitafios, como éste,

ue se deshagan con una mueca indiferente

entre las llamas de la última noche de la Tierra,

cuando nadie entienda ya ningún significado,
si es que algo tuvo sentido alguna vez.



Roger Wolfe
Arde Babilonia, 1994


un batallón de patéticos amanuenses de olvido