SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

lunes, 28 de marzo de 2011

el hundimiento








El sistema de nervios de una hoja  al descubierto, con restos de materia. Y las  sombras que proyectan todos esos hilos tan finos.

Parecía plana la hoja, pero algo de relieve o espesor tiene, y proyecta sombras.





Me recuerda a una ciudad destruida, con apenas materia - construcciones. Sólo las vías vacías jalonadas por el vacío de los edificios. Hiroshima, Hamburgo, Nagasaki, Tokio, Dresde, Conventry... En orden de destrucción, en orden de víctimas, ¿en orden de horror?

Sobre la historia natural de la destrucción, W.G.. Sebald (1999)
Hiroshima, John Hersey (1946)
El hundimiento. Hamburgo, 1943. Hans Erich Nossack (1943)
Leí un ensayo sobre los bombardeos sobre Alemania en la II Guerra Mundial, relatados ciudad a ciudad y con una larga descripción de cada tipo de bomba usada y sus efectos. No recuerdo el nombre.

Luego ya no quise leer más.

El recuerdo de estas lecturas me vuelve estos días a la cabeza, entre la situación de alarma nuclear en Japón y la operación sobre Libia.

No puedo entender cómo algún medio de comunicación se explaya cada día relatándonos en una o dos páginas cada tipo de maravilloso avión que se ha movilizado para participar en el bombardeo sobre Libia. No me cabe en la cabeza tanta frivolidad, salvo que algunos aún están muy influídos por las Hazañas bélicas que leyeron en su adolescencia.

La descripción de Nossack de la lluvia de bombas trazadoras sobre Hamburgo -esas que marcan los objetivos a bombardear, a bombardear una y otra vez, en oleadas donde se arrojan bombas penetrantes que entran en los edificios hasta el sótano, bombas incendiarias por si acaso, y bombas que hacen estallar los edicifios- esa descripción, con el estupor y horror que expresa, disiparía la belleza que aún creemos tienen las coloridas imágenes que nos sirven los medios de comunicación sobre esta guerra.