SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

lunes, 13 de mayo de 2013

Maravillosas obras -de élites y artífices-





Nose ornament with spiders
Peru, Salinar (?)
1st century B.C–1st century C.E
Gold

The Metropolitan Museum of Art, New York



The Michael C. Rockefeller Memorial Collection, legado por Nelson A. Rockefeller, 1979
 

Maravillosa obra de orfebrería en oro, precolombina, del Norte de Perú. Se trata de una nariguera de 5,1 cm. de alto, realizada por partes luego unidas.

Me ha llamado la atención el motivo de las arañitas con su red de hilos -pequeñísimos eslabones-, que parecen un encaje.

Colgada de la nariz, del tabique o septum (como los actuales piercings), taparía la boca.




Nose ornament
Yotoco, Colombia
1st–7th century C.E
Gold

The Metropolitan Museum of Art, New York

Donación y legado de Alice K. Bache, 1966, 1977

Esta otra nariguera, del Valle del Cauca -Colombia- mide 13,5 cm., y taparía toda la parte inferior del rostro de quien lo llevara (gente de las élites económicas, las que podían acceder a narigueras y otros ornamentos de oro).

Todas las piezas móviles que la constituyen producirían un grato tintineo y destellos y otros juegos visuales al moverse los colgantes sólo con el andar del portador.



Nose ornament
Moche, Peru
2nd–3rd century C.E
Gold, silver, shell

The Metropolitan Museum of Art, New York



The Michael C. Rockefeller Memorial Collection, legado de Nelson A. Rockefeller, 1979
 



 


Nariquera de 21 cm. de alto  -muy grande- de Loma Negra, Piura, Perú, formada por una concha más las dos serpienes de oro y plata, también con pequeños colgantes que producirían esos agradables (y atractivos) efectos visuales y sonoros


Necklace Beads
Tairona, Colombia
10th–16th century C.E
Gold, cooper
 

 The Metropolitan Museum of Art, New York
Donación de Jan Mitchell and Sons, in memory of Ellin Mitchell, 2002


54 piezas de  un collar, de 3,5 cm. de alto y 1,5 de diámetro, en oro y cobre, con forma de colmillo de animal (o clavo, según otras interpretaciones). La protuberancia de la cabeza de cada pieza serviría para atarlas entre ellas a piezas intemedias: hilos o plumas de colores.
(Una preciosidad)

Se han encontrado millones de cuentas de la civilización Tairona (en la costa caribeña y las montañas de Sierra Nevada, al Norte de Colombia), en enterramiento, siempre de las élites, muy bien labradas bien en oro o en otros materiales, como piedras semipreciosas (ágata, jaspe, carnelian -coralina-), y conchas



Pair of ear flares with multifigure scenes
Chimú, Peru
12th–15th century C.E
Gold

The Metropolitan Museum of Art, New York


Jan Mitchell and Sons Collection, donación de Jan Mitchell, 1991


Estos pendientes de 13,5 cm. de diámetro (es decir, enormes), usados también por las élites, y embutidos en el lóbulo de la oreja!!, muestran precisamente el porqué del oro y su uso en la pirámide social de aquellas civilizaciones:

Arriba el poderoso, con pendientones, y enorme sombrero con alas laterales -no pasaría desapercibido), es portado a hombros por otros dos personajes de menos alcurnia, también con pendientones y gorro, aunque más pequeños. Y abajo hay otros seres, sin aparatosos ornamentos,  que parece sujetan de alguna manera todo el tinglado.


Y es que, cuando he visto todas estas maravillosas obras -gracias al arqueólogo Mahdi Jwini-, no he podido sino preguntarme a costa de quiénes se hicieron, de la explotación de cuantísimas personas situados en otro lugar de la escala social. Quiénes se podrían permitir estos adornos tan fastuosos y tan bien trabajados. Cómo valoraban sus poseedores estas obras en cuanto a trabajo de un artesano, qué lugar ocupaban en esa socidad quienes las pensaron y trabajaron....

Cómo llegaron a museos alejados de su lugar de origen. Quién las vendío en Perú o Colombia una vez sacadas de la tierra, quién las compró y a qué precio...

Con todo, me quedo pensando si al menos el artesano que pensó y realizó cada una de estas piezas, quedó, al menos, contento con su trabajo, feliz de haber hecho algo tan hermoso y delicado.

Aunque el arte siempre ha sido para las élites y a costa de la explotación ajena esas élites han podido encargar o poseer las obras de arte, aún así, explotado más o menos o sin explotar, al artífice, artesano, artista, supongo que le quedaría el orgullo de haberlo hecho.