SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

jueves, 28 de octubre de 2010

envileciendo la vida pública

Desde la semana pasada llevamos tragándonos en este país declaraciones, a cual más repugnante, de personajillos públicos.

Primero fue el alcalde de Valladolid (cargo público con representación), luego Pérez Reverte, luego Sanchez Dragó (los dos últimos escritores de bestsellers de diversa índole y personajes habituales en los medios).

Tienen los tres en común:
  • 1 la soberbia 
  • 2 la prepotencia 
  • 3 el afán de notoriedad 
  • 4 el notable deseo de poder, en el que se incluyen
  • 5 la misoginia y el machismo
  • 6 ese sentimiento de inmunidad que creen tener

Y todos ellos parece que nos retrotraen a esa manera de ser de hace muchas décadas, bajo el franquismo, combinada con el neorrabanerismo propio de la telebasura triunfante.


¿Quién será el siguiente bocazas? Qué nueva burrada, chabacanería, exabrupto, grosería, desplante, exhibición de ausencia de mínimos valores, en definitiva, tendremos que escuchar amplificada en todos los medios?

¿Cuántos votos ganará el alcalde para las próximas elecciones? ¿cuántos seguidores más en twiter ganará el señor académico? ¿Cuántos libros más venderán Pérez & Sánchez? ¿Cuántos más contratos le lloverán a Sánchez para exhibirse en sus programas televisivos "culturales"?

¿O no será así?


Poder (que engañosamente se creen ilimitado), dinero, fama, parecen ser los móviles de estas actitudes.


No era sufienciente la crisis que sigue y sigue, con todos los lumbreras de la economía augurando el aún viene lo peor y los excelentísimos banqueros y empresarios empoderados en sus chiringuitos exigiendo que renunciemos al muy pequeño bienestar que tuvimos.


No era sufienciente la asquerosidad de la vida política impregnada de laberínticos casos de corrupción con tentáculos asomando por los suelos, hediendo a negocios basura.

No era sufienciente la continua y estúpida confrontación verbal entre los políticos para arañar votos, que no para realmente hacer.

No es suficiente el programado e insidioso aumento de la xenofobia.

Ahora es el momento del envilecimiento de la vida  pública a través del lenguaje por quienes deberían, deberían, deberían, si no ser más ejemplares, que es mucho pedirles, 
al menos callarse. 


Se necesita urgentemente limpiar la vida pública y cuidar y dejar de envilecer el lenguaje.