SOCIEDAD DE DILETANTES (, S.L.) & PAAARTNERS

(atadijos sin fraude) -equilibrios inefables-

domingo, 19 de septiembre de 2010

¡Deja en paz a la chica, tontolhaba!

El hoy es igual a hace 30 años, pero con ligeras diferencias:

Una chica de entre 15 y 30 años, vestida con minifalda no puede andar tranquilamente por la calle de noche sin que una panda de imbéciles, amparados en su número, tengan que importunarla e intimidarla con alguna sandez machistoide -"que se te caeee"-.

Hace 30 años eran macarrillas diplomados. Ahora son burguesitos con sus ropas a la última pagadas por papá.

Hace 30 años a los macarrillas nadie les habló de la igualdad. A estos altos mozos de hoy, educados (¿?)  en centros mixtos, a punto de ser universitarios (cielos, lo que tenemos en las universidades), les sobra información sobre el tema.

Niñatos de 1,80 de estatura de entre 18 y 25 años, bamboleándose de tres en tres por la acera, con todo tipo de complementos y chorradas y un magnífico descerebramiento.


Esto lo vi anoche: la chica pasó por el estrecho trozo de acera que los 8 pavos reales le dejaron.

Dije qué hostia. El pavo real líder se volvió hacia mí repitiendo qué qué hostia (ahora sí te daría una hostia aunque sea con el bolso, guapo de cara). Eso es envidia -me dijo el bobo. De envidia nada, tontolhaba. A ti sí se te va a caer -tu miembro, mi amor, por falta de riego, que al cerebro ya no te llega-.

Ahí acabó, porque con las señoras de 45 años no se atreven estos niñatos -no vaya a ser que se lleven un muy merecido bolsazo-.


Y es un alivio ser señora de 45 años y poder andar tranquilamente de noche con minifalda o con un rosario en la cabeza sin que ningún mamoncete me moleste en mi camino.


En resumen: si algo se avanzó en 30 años, 
parece que se ha retrocedido de nuevo